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La OCDE atisba una recuperación, aunque aboga por la objetividad en las previsiones

El secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Ángel Gurría, advirtió hoy de que "el apetito por ver retoños no debe evitar el ser objetivos en las previsiones", si bien destacó los mejores indicadores económicos que se ven en los últimos días.
Así se expresó Gurría en un encuentro organizado por el Foro de la Nueva Economía, en el que indicó que "todos queremos ver retoños" y añadió que los últimos indicadores de la OCDE invitan a pensar que en algunos casos "la velocidad de caída es más lenta, ya no es una caída libre".
Gurría auguró que a finales de 2009 se podrá observar ya una recuperación, "no con cifras positivas muy claras", aunque sí con un abandono de la contracción de la economía mundial.
En este sentido, indicó que las previsiones de la OCDE que se publicarán en junio presentarán una cifras malas, "las que ya conocemos", pero incidió en que por primera vez en dos o tres años "no se verá un deterioro en el horizonte".
Además, alabó el trabajo realizado por el Gobierno español en su lucha contra la crisis, con unas medidas que, en su opinión, van en la "dirección correcta" y criticó la rebaja que hicieron de España las agencias de calificación, algo que calificó de "insensatez".
Gurría ironizó al comentar que los países deberían apoyar a las agencias calificadoras para que recuperen "el prestigio y la credibilidad", para que entonces sí se preocupen por su opinión.
Según Gurría, estas agencias deberían evaluar todo y ver qué posibilidades hay de pagar las deudas y añadió que, igualmente, tampoco entendería que rebajaran la calificación de Estados Unidos y de Rusia.
El secretario de la OCDE destacó el "mérito, valor y coraje" de España, que con las medidas ha intentado combatir la crisis y que no le ha importado continuar adoptando más al ver "que los signos no eran buenos", lo que tiene "un costo político muy grande".
Además, afirmó que no defiende el abaratamiento del despido, pero sí el poder eliminar todos aquellos "sesgos" que hay en el esquema laboral "que atentan contra la creación de empleo".
Gurría aseguró que nadie defiende como la OCDE a los trabajadores, como lo muestra, insistió, el hecho de los documentos que elabora para ayudar a los colectivos más desfavorecidos en la contratación, como las mujeres, los jóvenes o los discapacitados.
Además, subrayó que a la OCDE le "inspira" la cúpula sindical de los países de este organismo, pero destacó que cuando se habla de flexibilidad, los sindicatos sienten un "frío horrible", porque piensan que es para despedir a trabajadores, "y en el fondo tienen razón, pero también implica mejorar la contratación".
En este sentido, señaló que "cuando la protección de los trabajadores es excesiva, el resultado va en contra del empleo que se quiere proteger".
El secretario de la OCDE afirmó que si bien es cierto que "es carísimo crear empleo, más caro es deshacerse de un trabajador", algo que conducirá, en su opinión, a que haya "una tendencia de poner máquinas en lugar de gente".
Gurría añadió que no es posible estar con trabajadores que están dentro y quieren "proteger el cerco" para que nadie entre, algo "natural y humano", ya que "hay que pensar en los de fuera y en los que quieren entrar".
Por otra parte, subrayó que las "locomotoras" todavía están en el taller de reparaciones y añadió que si en Estados Unidos se observan ya "retoños verdes" es porque el "golpe" fue anterior que en Europa y porque el dinero empleado ha sido mayor, con cantidades "inmoderadas".
Sobre las inyecciones a los bancos, señaló que en las mismas jurisdicciones hay algunos que reciben ayudas de los gobiernos y otros que no".
El problema, añadió, es que a los que hicieron bien el trabajo les cuesta más trabajo tener fondos, aunque ya los que recibieron ayudas se han dado cuenta "de que no es cómodo tener a los gobiernos ahí y algunos ya están devolviendo el dinero".