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La OCDE insiste en pedir mayor flexibilidad laboral en España para salir de la crisis

Por primera vez en la historia, los 30 países más ricos del mundo, los que forman la OCDE, sufren una profunda recesión. Pero Gurría es de los que se apunta a la tendencia mayoritaria de estas últimas semanas. Según dijo, percibe en la economía mundial esos famosos brotes verdes o "retoños", como los denomina. En su opinión, existen síntomas de mejoría en los últimos indicadores macroeconómicos, que muestran que el ritmo de desaceleración económica está bajando. "Ahora no estamos en caída libre", añadió.
Pero advirtió de que la recuperación llegará antes a Estados Unidos que a Europa, porque los estímulos fiscales aprobados en el Viejo Continente "no son tan grandes como los de Estados Unidos".
La OCDE presentará su nueva proyección sobre la economía internacional a finales de junio. Unas previsiones que confirmarán unas cifras muy malas, pero no un deterioro mucho mayor al pronosticado, según avanzó Ángel Gurría.
La actual crisis está dejando un reguero de paro en todos los países de la OCDE, que han perdido 11 millones de puestos de trabajo desde 2007 y que pueden ver destruidos otros 14 millones de empleos hasta finales de 2010. A nivel mundial esta destrucción de puestos de trabajo se situará entre los 40 y los 50 millones.
Por eso, el mandatario de la OCDE aprovechó su visita a Madrid para volver a insistir en la necesidad de mayor flexibilidad laboral. Para él, lo que ocurre con el desempleo en España no pasa en ningún otro sitio del mundo.
Gurría rechazó que el organismo que dirige abogue por abaratar el despido. Opina que trata de "acabar contra aquellos elementos que atentan contra la creación de empleo". Desde su punto de vista, no se entiende que haya unos trabajadores con más derechos, "que lo que quieren es proteger el cerco y no dejar que nadie más entre", porque eso deja fuera a los colectivos más golpeados por el paro: jóvenes, mujeres e inmigrantes.
Gurría apoyó los últimos planes del Gobierno español para tratar de salir de la crisis y, al tiempo, sentar las bases de un nuevo modelo productivo, más eficiente y ecológico. "Van en la dirección correcta", añadió.
En forma de crítica velada, Gurría destacó el "mérito" y el "coraje" de Zapatero al "corregir" sus políticas expansivas de gasto, porque "al final las consecuencias políticas (de no reconocer una equivocación) son mucho peores que las consecuencias de corto plazo de reconocer que uno no hizo lo suficiente".