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Obama presenta un plan para facilitar el crédito a las pequeñas empresas

El presidente de EE.UU., Barack Obama, presentó hoy un plan, dotado con 730 millones de dólares, para facilitar el crédito a las pequeñas empresas, un factor que considera clave para recuperar la salud económica.
En un acto en el Salón Este de la Casa Blanca, Obama, que compareció junto con su secretario del Tesoro, Timothy Geithner, afirmó que "las pequeñas empresas son el corazón de la economía estadounidense" y han creado el 70 por ciento de los empleos en los últimos diez años.
Pero muchas de ellas padecen problemas, aunque den beneficios, porque los bancos están cancelando las líneas de crédito con que contaban para hacer frente a sus pagos.
"En tanto no destrabemos el flujo crediticio" hacia estas firmas, no se podrá superar la crisis, aseguró hoy el mandatario estadounidense.
"Este será solo un primer paso en un esfuerzo continuo para asegurarnos de que la gente puede tener acceso a préstamos", prometió.
En un sentido similar se pronunció el secretario del Tesoro, que destacó que cuando las pequeñas empresas prosperan, el resto de la economía estadounidense también lo hace.
El plan anunciado hoy por Obama y Geithner exige a los 21 principales bancos que reciben ayudas del Estado que emitan un informe mensual sobre los préstamos que conceden a las pequeñas compañías.
Las entidades financieras de menor tamaño que reciban ayuda federal también deberán emitir un informe sobre el crédito a las pequeñas empresas, aunque en su caso la periodicidad será trimestral.
Además, las autoridades estadounidenses pidieron a los bancos que no reciben asistencia pública que hagan "un esfuerzo" para facilitar los préstamos a las pequeñas firmas.
El plan que anunciaron Obama y Geithner también prevé reducir las tasas de los préstamos públicos y ampliar las garantías de pago que el Gobierno ofrece a través de la Agencia de la Pequeña Empresa (SBA, en inglés) hasta el 90 por ciento del valor del préstamo.
Actualmente esas garantías cubren el 85 por ciento para créditos de menos de 150.000 dólares y el 75 por ciento para préstamos mayores.
Con la ampliación de la cobertura, el Gobierno pretende reducir el riesgo para los bancos de una posible suspensión de pagos por parte del empresario y animarles a prestar más.
Los fondos están incluidos en el plan de estímulo económico promulgado en febrero y dotado con 787.000 millones de dólares.
Ese plan de estímulo representa una de las piedras angulares en la estrategia de la Casa Blanca para hacer frente a la crisis, junto con el rescate del sistema financiero.
El programa de estímulo se ha mostrado hasta ahora impopular tanto entre los analistas, que lo consideran vago, como entre el público, airado por las inyecciones multimillonarias a las entidades financieras en Wall Street.
Tampoco ha conseguido, hasta el momento, hacer que vuelva a fluir el flujo crediticio, uno de los principales problemas que afronta el Gobierno para superar la crisis económica.
El malestar se ha acrecentado después de que este fin de semana se conociera que la aseguradora AIG, que el año pasado requirió una inyección de 170.000 millones de dólares de fondos federales para evitar la ruina, pagó a sus ejecutivos 165 millones de dólares en bonificaciones.
El gobernante estadounidense aludió hoy a esta situación en su discurso y calificó las bonificaciones de "indignantes".
Obama aseguró que su Gobierno "explorará todas las vías legales" para evitar el desembolso de esas pagas extra que, a su juicio, "subrayan la necesidad de una reforma exhaustiva del sistema regulador financiero".
AIG, declaró el jefe de la Casa Blanca, es "una empresa que se encuentra inmersa en problemas económicos debido a su avaricia y su temeridad".
"Es difícil entender que los operadores de derivados en AIG se merezcan la más mínima bonificación, mucho menos pagas extras de 165 millones de dólares. ¿Cómo justifican este escándalo a los contribuyentes que mantienen a flote esta compañía?", preguntó.