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Obama resalta la magnitud de la respuesta del G-20 a la crisis

El presidente estadounidense Barack Obama atiende a los medios durante la rueda de prensa ofrecida en la cumbre del G20 celebrada en el este de Londres, Reino Unido, el 2 de abril de 2009. EFEtelecinco.es
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, consideró un "hito" los resultados de la cumbre del G-20, clausurada hoy en Londres, por la magnitud de la repuesta a la crisis económica mundial.
"El mundo ha respondido con un nivel sin precedentes de medidas exhaustivas y coordinadas", declaró Obama, que en una rueda de prensa al término de la reunión matizó, sin embargo, que "no hay garantías" sobre el efecto que tendrán las medidas contra la crisis.
Obama consideró la reunión celebrada hoy, que continuará con una nueva cumbre en septiembre en Nueva York, como "histórica, por el alcance de los desafíos que afrontábamos y la magnitud de nuestra respuesta".
Según el presidente estadounidense, "los pasos adoptados en el comunicado final eran necesarios" para evitar una recesión aún más profunda pero si serán suficientes "habrá que esperar y ver".
"El paciente ha quedado estabilizado. Ahora le quedan heridas que necesitan curar. Pueden surgir otras emergencias pero el cuidado que se le dedica es bueno", sostuvo.
La cumbre concluyó con un acuerdo para destinar un billón de dólares más en la economía mundial a través de organismos multilaterales, de los que 250.000 millones serán para estimular el comercio global.
Además, se adoptarán sanciones contra los paraísos fiscales y se tomarán medidas para una regulación más estricta del sistema financiero internacional, incluidos los fondos de alto riesgo y los pagos a los ejecutivos.
Los países más pobres, igualmente, recibirán una ayuda extra, de 50.000 millones de dólares, según el comunicado final.
Lo que el comunicado final no incluye son planes de estímulo del consumo mediante inversiones públicas, la receta que Obama ha aplicado en EEUU -cifrada en 787.000 millones de dólares- y que Washington defendía en Londres para hacer frente a la crisis.
Aun así, el presidente se declaró "complacido con el producto resultante", al señalar que se encuentra en línea con los objetivos que su país se había propuesto para la reunión de las 20 principales economías del mundo.
"Vinimos a escuchar, a aprender, pero también a liderar, y el documento final, y las acciones que van a adoptarse, reflejan una gama de nuestras prioridades", consideró Obama.
Según el gobernante estadounidense, todos los dirigentes ofrecieron "una respuesta firme y coordinada sobre el crecimiento".
También hubo "una firme respuesta coordinada a la regulación del sistema financiero, muchos de cuyos puntos proceden de principios que habíamos planteado antes de venir", añadió.
Obama reconoció que había tenido que ceder en algunas áreas, aunque no quiso precisar cuáles.
"Cada país tiene sus propias peculiaridades, cosas que les son totalmente importantes y no negociables. Lo que hemos intentado hacer es acomodar esos temas de manera que no quedara perjudicado el resultado final", respondió.
A este respecto, indicó que su propósito es "forjar un consenso en lugar de dictar nuestras decisiones".
La idea es conseguir que el mayor número posible de naciones se sume a las medidas. "Cuando EEUU actúa solo, sólo es la mitad de efectivo, y a veces ni eso", declaró.
Obama tampoco quiso, o pudo, mencionar logros concretos que vayan a ayudar a los ciudadanos de a pie, y se limitó a enumerar principios genéricos como la lucha contra el proteccionismo.
Para el presidente estadounidense se trataba de su bautismo de fuego en una cumbre internacional.
La reunión de Londres ha sido la etapa inicial de la primera gira de Obama por Europa como presidente de EEUU.
El presidente estadounidense emprenderá mañana, viernes, viaje a su siguiente destino, Estrasburgo (Francia) y Kehl (Alemania), para participar en la cumbre del 60 aniversario de la OTAN.