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F. Ordóñez advierte de que la crisis se agudizará si las medidas se retrasan

El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, advirtió hoy de que cuanto más se demore la adopción de las "necesarias políticas nacionales", mayores serán los "costes potenciales ante acontecimientos adversos".
Para Fernández Ordóñez, el impacto "dispar" de la crisis en las distintas economías no puede resolverlo el Banco Central Europeo (BCE), sino que deben ser los gobiernos nacionales los que adopten las reformas estructurales necesarias.
En cualquier caso, insistió durante su intervención en una conferencia sobre el ingreso de España en la Unión Económica Monetaria (UEM) en que ahora la cooperación y coordinación entre autoridades nacionales, particularmente en Europa y en la UEM, es "más necesaria que nunca".
De hecho, reiteró, las respuestas basadas en la adopción de medidas diseñadas desde enfoques "eminentemente nacionales" están "destinadas al fracaso".
Aunque los retos son "de primera magnitud" y las incertidumbres "muchas" por la presencia de poderosas "tendencias recesivas", Fernández Ordóñez mostró un "razonable grado de optimismo" sobre la capacidad de las autoridades para hacerles frente.
En la misma línea, el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, aseguró en el mismo acto que la UEM está "bien equipada" para hacer frente a estas dificultades "sin precedentes".
Así, afirmó que, siempre que las acciones de apoyo al sector financiero y las medidas adoptadas por los gobiernos europeos se apliquen de forma rápida, la caída de la actividad económica podría contenerse antes de que acabe 2009.
Al respecto, el gobernador del Banco de España defendió una vez más que uno de los retos "clave" para el bienestar de los ciudadanos europeos es el aumento de la flexibilidad de los mercados de productos y trabajo, así como de la competitividad y la productividad.
En la misma línea, el director del Servicio de Estudios del Banco de España, José Luis Malo de Molina, defendió en el mismo acto que el crecimiento sólo se reanudará si se realiza un ajuste de costes, precios y márgenes.
Para ello, defendió, resultan "fundamentales" las reformas estructurales del mercado de trabajo, mejora de la productividad y aumento de la competencia.
El gobernador del Banco de España recomendó a los países con "tendencias más inflacionistas" que hagan las reformas estructurales necesarias, que cambien sus instituciones laborales y el mercado de alquiler, mientras que a los Estados "menos dinámicos" les aconsejó que desarrollen una mayor privatización, mayor competencia, y que el sector privado tenga más peso en la economía.
En relación a la moneda única, el gobernador del Banco de España consideró "evidente" su contribución hoy día a la reducción de la incertidumbre en los agentes económicos y a la estabilidad.
"Cualquiera puede darse cuenta de la magnitud y seriedad de los problemas financieros a los que se hubieran enfrentado estos países (los de la UEM) si, en esta coyuntura, cada uno hubiera conservado su moneda", destacó.
Además, reclamó que se constituya "ya" un sistema integrado europeo de supervisión financiera, como ha propuesto esta semana un grupo de expertos al que la Comisión Europea (CE) encargó una revisión del actual modelo.
Almunia, por su parte, también consideró que el euro ha sido un éxito y que ahora con la crisis sirve de "guía" a todos los miembros.
El ex gobernador del Banco de España Luis Ángel Rojo, también presente en la conferencia, destacó el impulso decisivo que ha supuesto la UEM para los mercados, ofreciendo mejor transparencia en la fijación de precios y la competencia de productos.
Advirtió, sin embargo, de que la UEM no es la solución a todos los problemas, ni facilita por si misma el diseño de la política monetaria.
En este sentido, el consejero del Banco Central Europeo (BCE) José Manuel González Páramo defendió en la conferencia la presencia de España en la UEM, pero pidió que se refuerce la sostenibilidad de las cuentas públicas.