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¿Podrá Grecia resistir al pánico financiero?

"Andamos por un camino difícil, una nueva odisea para Grecia y para la nación griega. Pero sabemos la ruta hacia Ítaca y hemos trazado el rumbo en su búsqueda". El pasado 23 de abril, el Primer Ministro griego, Yorgos Papandreu, recurría en un discurso público a 'La Odisea' de Homero para describir la dificilísima situación que atravesaba el país heleno y de paso, para infundir ánimo a sus sufridos ciudadanos, que llevan soportando desde hace meses un durísimo ajuste en sus condiciones de vida.
Pero los ánimos infundidos por el presidente -que hereda la actual situación del anterior Gobierno conservador- no han surtido precisamente efecto: se extiende entre los inversores y los especuladores la sospecha de que Grecia no podrá devolver la enorme deuda acumulada. Esta hipótesis, que va ganando terreno día a día, ha influido probablemente en y también en que la Agencia de Rating Standard and Poor´s haya rebajado la calidad del bono griego al nivel del 'bono basura': en estas condiciones queda imposible para los griegos acudir a los mercados a financiarse. El Ejecutivo heleno pide con urgencia la ayuda del Plan de Rescate aprobado por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional. No les queda otra salida. el hundimiento de la Bolsa griega al 6% este martes

Los que no creen en el rescate
Los especuladores, no obstante, van ya por delante, y muchos no creen suficiente este plan, sino en que Grecia tendrá que declararse en suspensión de pagos y pasar a un concurso de acreedores en próximas fechas. Para un experto como Rafael Pampillón, Profesor y especialista en Finanzas del Instituto de Empresa, "el Plan de Rescate ha sido un mal negocio para España. El dinero que hemos invertido lo tenemos ya perdido, porque Grecia no va a poder devolver su deuda".
¿Por qué razones no sería Grecia capaz de atender a sus pagos? Pampillón ve prácticamente imposible que Grecia cumpla sus planes de ajuste: "El ajuste sería durísimo y además hundiría la economía, porque con una enorme bajada del gasto público y unos impuestos leoninos para pagar la deuda exterior, se crearía un círculo vicioso de más impuestos, menos crecimiento, menos recaudación, lo que les llevaría al definitivo hundimiento". La suspensión de pagos sería, por tanto, inevitable e incluso deseable cuanto antes según el razonamiento de este experto.
"La única solución es el concurso de acreedores e ir al Club de París para reestructurar la deuda y efectuar una quita, un acuerdo multilateral para fijar condiciones distintas para la devolución de la deuda" , afirma Pampillón. Este especialista, no obstante, tiene muy claras las diferencias entre Grecia y el caso argentino: "Argentina dejó de pagar a sus acreedores de manera unilateral, por lo que ha perdido total credibilidad en los mercados financieros".

La credibilidad del FMI como solución
Otro experto que quiere, ante todo, distinguir el caso de Grecia y el de Argentina es José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, que cree en las positivas funciones que el Plan de Rescate podría cumplir en la situación griega: "El Gobierno griego está dando muestras suficientes de cordura; lo normal es que el Fondo Monetario Internacional renegocie con este país las condiciones de los préstamos, los trámites ya están en marcha. Una vez que se produzcan estos acuerdos, detrás del Fondo vendrían lo que los economistas llamamos el 'Real Money', una serie de instituciones financieras como fondos de pensiones y de inversión que comenzarían a invertir dinero en la economía helena".
Pero, aunque la ayuda conjunta de la UE-FMI reestructuraría la situación griega y, por tanto, la fortalecería, el peligro está en todo momento presente: basta con observar lo sucedido en la jornada de este martes, en la que el índice de Atenas se ha desplomado un 6%, la mayor caída en todo el año. "Se están poniendo muy duros", afirma Díez, que advierte de los riesgos que para el país podría tener una fuga de capitales: "Si los inversores se asustan y se marchan se colapsaría la financiación a corto plazo del país y el rescate no tendría ningún efecto".

SAMUR, ballenas y carroñeros
José Carlos Díez propone un símil para explicarnos la imprescindible ayuda que podría prestar el rescate: "El FMI es como el SAMUR: este llega cuando el enfermo está crítico y lo cura; aunque en ocasiones la gravedad del paciente hace que este se le vaya".   
Del mismo modo y mediante otra comparación, Díez ve la llegada inminente del Plan de Rescate como una inyección de confianza que podría restituir una mínima estabilidad: "Normalmente esta ayuda suele funcionar y el FMI es muy exigente en sus condiciones: suele ser la mejor medicina. Y su llegada da confianza a los inversores, lo que podríamos llamar 'las ballenas', el 'Real Money', que llegarían con los especuladores o 'carroñeros' detrás. El problema es que ahora mismo en Grecia ya no quedan ballenas y estamos en manos de los carroñeros".

Después de Grecia, a por los demás...
De todos modos, y aunque no coincidan en sus predicciones -Rafael Pampillón prevé una pronta suspensión de pagos, mientras que Díez confía en el efecto del Plan de Rescate- ambos expertos temen el desolador panorama que supondría la salida de Grecia del euro, en caso de que esta tuviera que producirse, como se ha sugerido desde algunos medios: "Eso no puede suceder. Puedes echar a Grecia del Sistema Europeo de Bancos Centrales, pero nadie puede obligarles a dejar de utilizar el euro, porque entonces Grecia 'dracmatizaría' su economía y se convertiría en algo así como Mali...", afirma Rafael Pampillón.
Para José Carlos Díez, la declaración de un concurso de acreedores por parte de Grecia sería más que suficiente para que el panorama se oscureciera notablemente: "No sería tan malo para el euro porque este está sobrevalorado, pero el problema más grave es que los especuladores irían a por el resto de los países del euro, y no respetarían ni a Francia. Daríamos la imagen a los inversores de un fracaso político europeo, las 'ballenas' se irían de Europa y los 'carroñeros' se nos vendrían arriba". Con estas predicciones, el Plan de Rescate se ha convertido en una medicina impostergable.