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Raúl Pérez, el mejor enólogo del mundo en 2016, destaca los vinos españoles por su relación calidad-precio

Raúl Pérez, nombrado mejor enólogo del mundo en 2016, ha valorado los vinos españoles "por su relación calidad-precio" en un encuentro celebrado este martes en el marco de los cursos de verano de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) en La Rábida (Huelva).
Pérez se ha pronunciado de este modo durante una conferencia titulada 'Se busca' del curso 'Por sus vinos los conoceréis' que se celebra hasta el próximo viernes y en el que se reunirá a lo más característico del panorama enólogo nacional.
El experto ha destacado que "los consumidores americanos, japoneses y chinos se llevan una buena imagen gracias a esa equilibrada relación", ya que ha resaltado que "con un precio bajo tienen una calidad muy buena". "Yo creo que en el exterior, la imagen del vino español está asociada a un vino de calidad", ha aseverado.
En cuanto a la distribución del vino en España, Raúl Pérez indica "la existencia de dos grandes zonas, una al norte y otra al sur". Ésta última se prolonga desde Madrid hacia abajo y "cubre bodegas como Rueda o Vinos de Jerez, así como zonas de la costa mediterránea y de Extremadura".
Por el contrario, "en la zona norte y fría destacan el chacolí, típico del País Vasco, los vinos asturianos, cántabros y castellano-leoneses" así como "los vinos gallegos, algunos de los cuales tienen denominación de origen Rías Baixas".
De las tres fases propias del vino, es decir, la viticultura, la enología y la venta, Raúl Pérez asegura "encontrarse en las tres" al tiempo que da "mayor importancia a la fase inicial, la de la viña".
No obstante, esta situación ha ido variando pues cuando empezó "se decía que la fase más importante era la enología, luego se decía que sin viña no había vino" y finalmente "te das cuenta que la fase más importante es la comercial" ya que "si no vendes el vino, las otras partes pierden sentido e importancia".
Por último, se ha referido al galardón que recibió como mejor enólogo del mundo en Shanghai en 2016 por la prestigiosa revista francesa Bettane et Desseauve. "Siempre es bonito. A nadie le disgusta eso pero no deja de ser un galardón que da la crítica" porque, a su juicio, "ser el mejor en algo como en la enología no se puede medir realmente".