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¿Servirá de algo subir los impuestos a los ricos?

En medio de turbulencias financieras, fiscales y sociales, el Ejecutivo socialista, un tanto agotado por el ritmo de los acontecimientos, acaba de anunciar una subida de impuestos para "gravar a los que más tienen". Propósito difícil, incluso para los más optimistas y favorables a estas medidas, que ven el gesto como una "improvisación" más del Gobierno. Los que no observan con buenos ojos este tipo de intervenciones alertan sobre lo que consideran un peligro económico: subir los impuestos nos hundiría más aún en la crisis. ¿Cómo proceder entonces?
Era un anatema hace meses y años -el Ejecutivo lleva gobernando desde 2004-, y ahora pretende compensar de algún modo a los funcionarios y pensionistas que han visto deprimidas sus perspectivas económicas en estas dos últimas semanas. No sin cierta descoordinación, el Gobierno ha terminado por admitir que procederá a subir los impuestos a las rentas más altas. Lo más difícil es cómo escoger los tributos adecuados. 
¿Por dónde empezar?
El Gobierno eliminó ya el Impuesto del Patrimonio, la deducción de los 400 euros e implementará en pocos días una subida de un 2% del IVA. Muchas voces apuntan a que podría ser el tipo máximo del IRPF -de un 43%- el que sería incrementado notablemente para gravar a los más pudientes. En el escaparate impositivo figuran como posibles también los impuestos especiales sobre el alcohol, el tabaco o los hidrocarburos.
Pero resulta interesante consultar con los expertos sobre la conveniencia de tomar determinadas medidas en este campo. Manuel Romera, Director Técnico del Sector Financiero del IE Business School, propone justo lo contrario: "Lo que vendría bien para reactivar la economía sería una bajada de impuestos. Esto lo está haciendo Francia ahora mismo".
Siguiendo este razonamiento, gravar "a los que más tienen" podría tener un efecto enormemente contractivo sobre la economía española: "Si con la subida del IVA del 2% ya se va a contraer el crecimiento y va a haber muchas facturas falsas, con esto, aún más". Romera mantiene además que, paradójicamente, una bajada impositiva podría traer consigo "una mayor recaudación". ¿Cómo es esto último posible?
La 'Curva de Laffer'
Es lo que los especialistas denominan la 'Curva de Laffer', que determina que existe un nivel máximo por encima del cual no pueden subirse los tributos: si la presión impositiva sube por encima de ese límite, muchos contribuyentes comienzan a llevar a cabo estrategias para no pagar a Hacienda.
De todos modos, Manuel Romera pone el máximo énfasis en "una reforma laboral que otorgue confianza a los ciudadanos y a los empresarios" como motor de un crecimiento necesario para salir del círculo vicioso desempleo-endeudamiento.
Otro punto de vista
Quizá lo más preocupante es que ni siquiera los partidarios de la necesidad de subir los impuestos esperan mucho de las medidas gubernamentales. Juan Torres, Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, lleva años 'predicando en el desierto' sobre lo que iba a suceder y no ve en el Ejecutivo un plan económico, fiscal o financiero consistente: "Esto parece otra improvisación y lo que acabará generando es confusión entre los ciudadanos".
Torres reconoce el "efecto problemático" que una subida progresiva de los impuestos tendría a corto plazo: "Han suprimido el impuesto del patrimonio, para conseguir algo tendrían que llevar a cabo una reforma del IRPF, gravar las rentas de los capitales y los beneficios extraordinarios de los bancos, todo esto con carácter de urgencia".
"Pero lo principal, yo creo, antes de todo, es reactivar el crédito para que la economía funcione. Cualquier medida que no pase por ahí no va ser en realidad muy efectiva".
Juan Torres quiere dejar clara su posición sobre lo que muchos denominan la "sabiduría convencional" económica: "La curva de Laffer no se ha demostrado nunca que funcione, es una formulación del Siglo XIX". Además, hay que tener claro lo siguiente: los impuestos no solo tienen una función recaudatoria, también pueden incentivar o desincentivar determinadas actividades, por ejemplo la especulación financiera que venimos sufriendo. Por último, cumplen un propósito de redistribución, equitativo y de justicia".
Otros puntos pendientes
¿Y qué hay de las SICAV, o Sociedades de Inversión Colectiva de Capital Variable? Se sabe que muchas de las grandes fortunas tributan a través de estas sociedades solo gravadas al 1% por un impuesto distinto del IRPF, el de Sociedades. Torres sugiere lo siguiente: "Hacer desaparecer este tipo de imposición privilegiada y luego someterla a tipos altos". "Además, se podría eliminar las desgravaciones a las pensiones privadas, que suponen el 4% de la recaudación del IRPF y subvencionan un ahorro inapropiado, inseguro y peligroso, que no es rentable".
¿Qué medidas se tomarán finalmente? La trayectoria gubernamental se ha hecho un tanto imprevisible. Lo que parece claro es que algunos impuestos van a subir con el objetivo de contribuir a la reducción de un déficit que parece convertido en la asignatura pendiente del Ejecutivo.