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Sube el IVA: ¿qué será de nosotros?

La economía española encara un nuevo obstáculo: el aumento del IVA se cebará con las endeudadas familias españolas, que van a enfrentar un notable incremento de precios en determinados artículos. Durante los últimos días antes del primero de julio, han sido muchos los que han adelantando ciertas compras. La problemática de este incremento no es sencilla: ¿qué harán las empresas ante una demanda que amenaza con retraerse aún más?
La crisis continúa. Este jueves comienza el mes de julio y se pone en marcha la anunciada subida del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA). Una tasa que se divide en dos conceptos: IVA soportado, o tanto por ciento que las empresas tienen que pagar a Hacienda por la venta de sus artículos, e IVA repercutido, que corresponde al aumento de precio final que paga el consumidor por el producto adquirido. Dada la situación de las empresas, es de esperar que la mayoría de los establecimientos repercutan a los consumidores este relevante incremento.
Proliferarán las 'oportunidades'
Pero las cosas no son tan sencillas: la debilísima demanda de las familias no está para bromas; un aumento en los impuestos va a retraer aún más su disposición a la compra -si tenemos en cuenta lo endeudadas que se encuentran-. Por ello, muchas empresas esperan combinar con ciertas ofertas el aumento en el precio que van a experimentar muchos productos. Las 'oportunidades' van a proliferar por los escaparates a fin de disimular el endurecimiento -otro más- de las condiciones económicas.
Hay que tener algo más en cuenta: en economía, no solo los hechos reales provocan cambios en el comportamiento de los consumidores: el mero anuncio de la subida del IVA incrementó desde un principio las compras 'preventivas'. Por ejemplo, muchos usuarios y familias decidieron adelantar la adquisición de un coche para evitar el encarecimiento que van a experimentar estos productos. La imagen en todos los telediarios de numerosos conductores poniéndole gasolina al automóvil este miércoles representa un notable ejemplo de estas conductas.
El efecto anticipación no es despreciable estadísticamente: de hecho, muchos informes advertían de que el alivio experimentando en la industria automovilística durante los primeros meses del año podría achacarse en cierto modo a este comportamiento basado en expectativas racionales. En juego puede haber hasta 400 euros de diferencia, ya que el gravamen en este tipo de productos, de un 16%, se incrementa hasta el 18%. Y no es momento de lujos...
Más productos 'malditos'
Además de los coches, ¿qué bienes y servicios son los más susceptibles de sufrir un incremento mayor por el cambio impositivo? Mucha gente ha comprado electrodomésticos, incluyendo las 'imprescindibles' televisiones, antes de que se materializara el cambio. Son productos caros no considerados de primera necesidad pero con los que todos queremos contar. De este modo, aparatos como el mencionado y también otros como lavadoras, hornos o neveras podrían haber experimentado una engañosa demanda adicional en fechas previas a la materialización del aumento del IVA.
Por suerte, la tasa aplicada a la compra de viviendas variará solo de un 7% a un 8%. Pero estas todavía están inmersas en la tan mencionada burbuja: ciertas familias podrían haber adelantado la compra al momento del incremento tributario; pero la vivienda se distingue por ser un tipo de bien que requiere de un proceso de reflexión más prolongado que con otros productos -al fin y al cabo es para vivir toda una vida, si las cosas salen bien- y puede estar sujeta a otros factores, ya que muchos ciudadanos podrían estar esperando a que el descenso de los precios de este sector continúe prolongándose.
Otros productos: el alcohol, los carburantes y el tabaco quedarán sujetos a la mayor de las penalizaciones, por lo que la hostelería se verá, a su vez, afectada. Un sector que además depende mucho de turistas que posiblemente circulen con menor intensidad, con los planes fiscales restrictivos que están siendo aplicados por toda Europa.
No obstante, no hay que deprimirse; como afirma el economista jefe de Intermoney, José Carlos Díez, "nunca se sabe lo que puede hacer la gente". Los ciudadanos y las familias harán de tripas corazón y seguirán adelante. Probablemente se produzca una reasignación en los productos consumidos, gastándose más en lo que se necesite y restringiendo aquello que no se considera tan necesario. De las crisis siempre se sale aprendiendo algo nuevo.