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La fresa española cotiza alto en Europa

Los británicos son los más exigentes a la hora de comprar la fresa española. Es un mercado con más tradición, explica José Manuel Romero González, presidente de Freshuelva, la asociación de productores y comercializadores de la provincia. Prefieren la variedad candonga por su color brillante y su tamaño y su forma homogéneos, que permite el envasado en tarrinas, siempre más comercial y vistoso. En los últimos años, el mercado británico también ha aceptado muy bien la variedad Coral, una apuesta de los productores onubenses.
Aunque los ingleses son los más exigentes en cuanto a calidad, los mayores clientes son los alemanes. Romero considera que los europeos "conocen muy bien las fresas", que cada vez demandan más y de más calidad. El 90% de la producción onubense, es decir unas 220.000 toneladas, se exporta.
Es la calidad lo que se paga fuera de nuestras fronteras. El precio de la misma fresa casi se duplica en Europa, nos aseguran los agricultores onubenses. Lo que aquí se paga a 1,80 euros, en Francia llega a los 3 euros. Su coste no solo lo sube el transporte. También son valores añadidos el embalaje y la presentación, sostiene Freshuelva.
La seguridad alimentaria es cada vez más importante fuera de España."Piden productos más ecológicos, que no generen residuos, ni se utilicen pesticidas", señala Romero para explicar que todo esto son valores extras.
Unas 45.000 personas, muchas inmigrantes, trabajan en la producción de 250.000 toneladas de fresas por temporada por las que los empresarios facturan 450 millones de euros al año en una provincia de medio millón de habitantes.
 
 
EB