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El supervisor chino limita el porcentaje de acciones que podrán vender los accionistas de referencia

La Comisión Reguladora de Valores de China (CRVC) ha introducido un límite a la cantidad de acciones que podrán vender los inversores de referencia de las compañías cotizadas, aquellos que controlan al menos un 5% de las mismas, a partir del próximo 9 de enero, cuando expira el veto que desde el pasado mes de julio les impedía desprenderse de acciones.
En concreto, a partir del 9 de enero, los accionistas que controlan al menos el 5% de una sociedad cotizada podrán vender un máximo del 1% del capital social de la firma durante un periodo de tres meses.
Asimismo, la CNMV china obligará a los accionistas de referencia a comunicar públicamente con una antelación de 15 días hábiles su intención de reducir su participación en una compañía cotizada.
Hong Hao, analista jefe de Bocom International, indicó al diario 'South China Morning Post' que el supervisor bursátil trata de calmar a los inversores frenando una gran presión vendedora, aunque el experto apuntó que las medidas serían "inútiles", ya que la preocupación de los mercados se concentra ahora en el nuevo mecanismo de suspensión de la negociación.
De hecho, las bolsas chinas volvieron a cerrar de forma prematura, apenas transcurrida media hora de sesión, cuando las pérdidas de los principales índices superaron el 7%.
En concreto, el índice CSI300 se hundió un 7,2% a 3.284,74 puntos, mientras que el índice Shanghai Composite cayó un 7,3% a 3.115,89 puntos.
Por su parte, el índice Nikkei de la Bolsa de Japón perdía un 1,8%.
Por otro lado, China aceleró este jueves la devaluación del yuan, provocando fuertes movimientos bajistas de las monedas de la región asiática y de los mercados bursátiles, ante el temor de que China esté comenzando una guerra comercial contra sus competidores.
El Banco Popular de China sorprendió de nuevo a los mercados al fijar el punto medio de su tasa cambiaria en 6,5646 yuanes por dólar, el nivel más bajo desde marzo de 2011.
La cotización cayó un 0,5% frente al día anterior y fue la más baja diaria desde finales de agosto, cuando un abrupto descenso de un 2% también sacudió a los mercados.
El impacto se sintió inmediatamente en las monedas de la región de Asia Pacífico, como el dólar australiano, que cayó medio centavo de dólar estadounidense en un abrir y cerrar de ojos.
Una depreciación continua del yuan pone presión para que otras economías asiáticas devalúen sus monedas y así puedan mantenerse competitivas frente al enorme poderío exportador de China.
Además, hace que las materias primas que cotizan en dólares sean más caras para los compradores chinos, lo que puede debilitar la demanda y presionar aún más a los precios de recursos naturales en una reacción en cadena.