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Más de 52.000 trabajadores en toda Europa, pendientes del futuro de Opel

La canciller Angela Merkel y varios de sus ministros iniciaron sus consultas previas en la Cancillería para abordar esa nueva propuesta, a la que se espera se añadan posteriormente esos inversores, representantes de GM y del gobierno estadounidense. Antes de comenzar esa reunión, el ministro de Economía, Karl-Theodor zu Guttenberg, indicó únicamente que existía tal propuesta, pero añadió que no se había tomado una decisión y que la cita en Cancillería podía terminar sin acuerdo, como ocurrió con la celebrada el miércoles pasado.
La última decisión respecto al futuro de Opel corresponde a General Motors y al gobierno de EEUU, pero el papel del gobierno alemán es fundamental, en tanto que principal avalista de los créditos que precisará la filial europea del consorcio automotriz, abocado a la insolvencia.
Magna se consolidó como favorito en la pugna por Opel, ya que se ha mantenido en conversaciones mientras que Fiat, el otro potencial inversor, ni llegó a negociar con GM, después de que ésta anunciase que requería por lo menos otros 300 millones de euros más de ayudas inmediatas para la supervivencia de la empresa.
El Gobierno alemán dejó claro que esos 300 millones debían salir del propio inversor, pues el Estado alemán ha puesto 1.500 millones de euros como tope a los avales que está dispuesto a conceder hasta que la nueva empresa pueda valerse por si misma.
Tras la reunión del miércoles, que acabó pasadas las cuatro de la madrugada y sin acuerdo, se habían precipitado los rumores de una insolvencia, cuestión que Merkel no ha querido excluir, en caso de que no se consiga una solución satisfactoria.  CGS