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Siete trimestres en recesión

Estas cifras suponen cierta moderación respecto a las del trimestre anterior, cuando el PIB cayó un 0,3% en tasa intertrimestral y un 4% en tasa interanual y constatan las previsiones del Ejecutivo, que siempre ha mantenido que la economía española no saldría de la recesión en 2009 y apuntaba una caída global del 3,6% en el conjunto del año.
El descenso del 3,6% que se ha anotado la economía española es, según el Banco de España, "la mayor caída de la actividad" de las últimas décadas y está en consonancia con la severidad de las tendencias contractivas a las que se ha enfrentado la economía mundial en los últimos dos años.
Sin embargo, los datos del cuarto trimestre reflejan que el retroceso de la demanda nacional se ha hecho "menos pronunciado" (hasta el -4,8%). Esto se debe, en parte, al efecto de algunas medidas públicas con impacto transitorio, como el Plan 2000E y el Fondo de Inversión Local. La contribución positiva del sector exterior continuó siendo elevada (2 puntos) aunque inferior a la del trimestre precedente.
Consumo de los hogares
En concreto, el gasto en consumo final de los hogares mantuvo la "tónica de debilidad" de los trimestres previos, aunque en términos intertrimestrales podría haber mostrado una tasa "ligeramente positiva", tras siete trimestres de retroceso, gracias, en parte, al "intenso" crecimiento de las matriculaciones por el Plan 2000E que, podría haber supuesto una anticipación del gasto y acabar, por tanto, detrayendo la demanda de estos bienes en el futuro. 
El gasto en consumo de los hogares se vio afectado en el cuarto trimestre por la incertidumbre asociada al "marcado deterioro" del mercado de trabajo y por el efecto negativo de la destrucción de empleo sobre las rentas salariales, aunque también contribuyeron las restricciones de crédito y la disminución de la riqueza asociada a la tendencia descendente del precio de la vivienda. 
Estos factores, según el Banco de España, tendieron a "deprimir" el consumo, pese a que otros elementos incidieron "positivamente" sobre la renta real de las familias, como la baja inflación, la moderación de los tipos de interés, y el impulso de las transferencias netas de las administraciones públicas.
Así, la debilidad del consumo en el cuarto trimestre reflejó un incremento de la tasa de ahorro de los hogares, mientras que el consumo de las administraciones públicas experimentó un "menor crecimiento" entre octubre y diciembre, en línea con la evolución del empleo en este sector. 
  EBP