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No estaba embarazada, tenía un quiste en un ovario

Aparentemente, Janet Delaney parecía que estaba a punto de dar a luz. En realidad tenía un quiste ovárico que pesaba más de siete kilos y medio. La mujer fue al médico al ver que su estómago se hinchaba de 81 centímetros a 124 en pocos días. Pero, después de asistir 3 veces a urgencias con intensos dolores siempre le dieron el mismo diagnóstico: según los médicos padecía el síndrome de intestino irritable.
Janet empezó a sufrir molestias en diciembre del año pasado y después de un mes de sufrir intensos dolores consiguió que le practicaran una ecografía donde descubrieron el quiste cancerígeno.
"Era imposible que yo padeciera el síndrome de intestino irritable porque mi madre lo sufrió y no se le hinchó el estómago como a mi", explica Janet en el diario Daily Mail, "además era imposible que estuviera embarazada porque fu esterilizada hace 13 años".
La mujer afirma que ha sufrido momentos muy embarazosos porque los extraños le preguntaban que cuando nacería su bebé y le cedían en asiento en el autobús.
Janet se sometió a una operación para extirparla el quiste y se tienen que realizar controles cada seis meses para controlar el cáncer, aún así afirma que se siente afortunada. Ahora, cuenta su historia para prevenir a otras mujeres que puedan sufrir una pesadilla similar.