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El envejecimiento, la obesidad y el sedentarismo aumentan los casos de pacientes con fibrilación auricular

El envejecimiento poblacional, unido a factores como la obesidad o el sedentarismo, aumentan la proporción de pacientes que desarrollan una fibrilación auricular (FA), según han comentado expertos durante el simposio 'Prevención y manejo del ictus en la práctica clínica: optimizando la anticoagulación oral en FANV y más allá', organizado por la Alianza Bristol-Myers Squibb-Pfizer en el marco de la segunda edición del Congreso Europeo del Ictus (ESOC).
"Sabemos que la FA es uno de los factores más importantes a la hora de sufrir un ictus. De hecho, a partir de los 40 años uno de cada cuatro ciudadanos va a desarrollar esta arritmia cardiaca. Tenemos ante nosotros el reto de incrementar su diagnóstico y utilizar los últimos avances terapéuticos en materia de anticoagulación para prevenir posibles accidentes cardiovasculares", ha comentado el director clínico del departamento de neurociencia del Hospital Universitario Germans Trias i Pujol y moderador del simposio, Antoni Dávalos.
Respecto a los avances en las terapias, ha recordado que hasta ahora los expertos disponían del acenocumarol, un "gran fármaco" pero que tiene "varias desventajas" como la dificultad de mantener niveles estables de anticoagulación. Y es que, tal y como ha comentado, los anticoagulantes de acción directa (ACODs) son "mucho más estables", no necesitan análisis periódicos y han demostrado "menos" complicaciones hemorrágicas.
En concreto, la FA favorece la creación de coágulos dentro del corazón, que al abandonar las cavidades de éste suben por las arterias del cuello hasta alcanzar el cerebro provocando embolias cerebrales y, en consecuencia, el ictus. Además, según los expertos, los ACODs son capaces de prevenir mejor estas embolias que la anticoagulación tradicional con acenocumarol.
LOS ACODS PUEDEN PREVENIR LA RECURRENCIA DEL ICTUS
En este sentido, durante el simposio se ha debatido la posibilidad de utilizar ACODs en pacientes que hayan sufrido un ictus embolico de causa no conocida debido a que al presentar un menor riesgo de hemorragia y, por tanto, un mejor perfil de seguridad, los ACODs pueden ser medicamentos de elección para prevenir eficazmente la recurrencia del ictus.
"Para optimizar el tratamiento anticoagulante hay que mejorar la detección de las arritmias cardiacas y, en segundo lugar, estratificar el riesgo del paciente de sufrir un ictus. Se debe identificar qué pacientes tienen más riesgo de presentar una hemorragia cerebral o en otro órgano mediante parámetros clínicos y de imagen, lo que nos ayudará a priorizar los enfermos en los cuales el beneficio de iniciar un tratamiento de anticoagulación es mayor", ha enfatizado Dávalos.
Finalmente, durante el encuentro se ha analizado el papel de los antídotos, tanto de los ya existen como de los que están en desarrollo. "Es muy positivo disponer de antídotos que neutralicen de inmediato el efecto anticoagulante del tratamiento, ya que los pacientes que presentan una hemorragia cerebral, tanto si están tratados con anticoagulación tradicional o con un ACOD, tienen un pronóstico muy grave", ha zanjado Dávalos.