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Aún más explotados

Empresarios, la mayoría de la construcción, que eligen a dedo jornaleros. Pero la crisis no ha sido impasible con esta práctica. La caída del ladrillo ha reducido notablemente el número de ofertas de trabajo. Apenas llegan furgonetas solicitando trabajadores. 
Bajo el frío de la primera hora de la mañana soportan la espera. Si hay suerte, sólo piden tener suerte. Que no les exploten, aún más. Porque la crisis les paga la mitad de un jornal que ya se quedaba corto. Pero, ¿quién lo rechaza con la que está cayendo? CGS