Con apenas 20 años, Jenson Button fue uno de los pilotos más jóvenes en participar en un GP de F1, pero lo cierto es que esto de las carreras no era nada nuevo para él. Con 8 años ya mostraba su dominio a los mandos de los karts. McLaren le dio su primera oportunidad con el Young Driver Award en 1999.
La temporada siguiente su rostro ya aparecía en el mundo de la Fórmula 1 como probador. Sus buenas maneras llamaron la atención de Williams quien le contrató como piloto de pruebas. En 2001, a pesar de tener contrato con Williams, pilotó un Benetton aunque un quinto puesto en el GP de Alemania fue su mejor resultado.

En 2004 sus tiempos comenzaron a ser una referencia lo que le sirvió para subirse en un par de ocasiones al podio y para acabar la temporada en tercera posición. El año 2005 estuvo marcado por motivos extradeportivos: anunció su fichaje por Williams pero la FIA no dio el OK al transfer. Finalizó el año en novena posición. La temporada 2006 viene marcada por dos acontecimientos: la aparición de Honda y su primera victoria en Hungría. Sus cronos le permitieron codearse con los primeros puestos para acabar en sexta posición.
El año 2007 fue sido para olvidar. Sumo seis puntos y amenzó con abandonar Honda si las cosas no mejoraban. Pero sólo sería el principio, pues en 2008 continuaría el calvario. A pesar de la llegada de Ross Brawn al equipo, éste caía en picado y Button se hundía con ellos. Finalizó el mundial en decimooctava posición, con sólo tres puntos.
La crisis de Honda puso en serio peligro su carrera. Con la desaparición del equipo, Jenson Button estaba más lejos que nunca de cumplir su sueño: convertirse en campeón del mundo. Pero Ross Brawn compró el equipo y la suerte cambió radicalmente.
El monoplaza de esta temporada lleva preparándose desde 2007 y hay muchas esperanzas puestas en él. El primero que las tiene es el propio Button, que está convencido de que puede volver a luchar por su sueño.

















