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Una guardia civil en Haití: "Las imágenes no reflejan la realidad: es mucho peor"

Una de las guardias civiles que forma parte de la misión de la ONU en Haití relata en un correo electrónico cómo logró sobrevivir, saltando por una ventana desde un segundo piso y con un hombro roto, al terremoto que el pasado martes devastó la isla caribeña y tras el que "no ha quedado nada en pie".
La autora del correo, enviado ayer por la mañana, es la guardia Consuelo López, destinada en Haití desde el pasado mes de agosto y que en su mensaje, al que ha tenido acceso Efe, cuenta que en el momento del seísmo estaba en compañía de la policía nacional Rosa Crespo, otra de las integrantes del contingente español y de la que no se tienen noticias desde entonces.
El correo electrónico
"íHola a todos! No tengo otro medio de comunicarme que internet y no siempre. Estoy bien, no preocuparos por mí, sólo tengo una fractura en un hombro, pero no se puede hacer nada por el momento, pero yo he tenido mucha suerte", comienza el correo de López.
La guardia civil asegura que "las imágenes no reflejan la realidad de lo que esta ocurriendo: es aún mucho peor y triste (...) Hay miles de muertos, en las calles, bajo los escombros y los heridos se cuentan por millares".
Cuando sucedió el terremoto, de 7 grados en la escala de Richter, Consuelo estaba en un edificio de siete plantas que "se vino abajo por completo", relata: "Yo pude saltar por una ventana desde la segunda planta, pero algunos de mis compañeros no han tenido la misma suerte. Se sigue buscando a mi amiga y compañera de la Policía Nacional Rosa, que estaba conmigo cuando el edificio se vino abajo".
López, que a pesar de la tragedia vivida consigue no perder el humor -"no esperéis los regalitos que tenía para vosotros, ya que están bajo los escombros", dice- afirma que la gente duerme en las calles -ella lo hace en un campamento de la ONU- y que tiene miedo a las réplicas del seísmo, "que se han repetido constantemente".
"No ha quedado nada en pie"
"No ha quedado nada en pie... nada. Mi casa también se derrumbó, así que no tengo nada, sólo lo puesto... y lo mas importante, la vida (...) Yo no tengo ropa, pero eso es lo de menos, porque tenemos comida y agua. En la calle, no tienen nada, ni comida ni agua...", añade.
La guardia civil dice que se necesitan medicamentos "y gente que pueda echar una mano", pero que "todo está muy complicado y es el caos y la desesperación".
A pesar de sus heridas, la agente sigue trabajando -"haciendo lo que puedo"- en el centro de Operaciones Policiales, desde donde tratan de enviar equipos de rescate a los lugares donde se precisan.
Tras advertir de que no sabe cuándo podrá volver a conectarse a internet y agradecer el apoyo de sus compañeros, Consuelo se despide de éstos diciéndoles: "No me olvidéis, que aunque sigo teniendo miedo no me arrepiento de estar aquí".