Por menos de un millón de dólares Al ha comprado una congregación metodista en Ohio y ha convertido la iglesia en una sala de fitness, una fusión de rosarios y pesas apto tanto para fieles con michelín como para atletas en busca del perdón.
El lugar es una mezcla de batidos de proteínas con debates sobre experiencias religiosas. Y ahí no acaba la cosa. En las paredes, junto a los santos, cuelga una imagen de Superman, un salvador musculoso.
Por 35 dólares de cuota mensual, sales en paz con tu espíritu y tus músculos. IM









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