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A esta iglesia se viene a sudar

Al Horvath apuesta por la fe y el cuerpo, a la vez. Es un culturista norteamericano que cree en la gimnasia celestial, y ha convertido una antigua iglesia en un gimnasio de temática religiosa.
"Mens sana in corpore sano" decían los romanos, y si en algún sitio esta filosofía se cumple a rajatabla es en el Faith Gym, el gimnasio de la fe. Se trata de una iglesia convertida en gimnasio religioso de mano de un culturista norteamericano.
Él es Al Horvarh, un culturista de Ohio que cree en la resurrección  del cuerpo, y en las pesas como forma de salvación. A sus 41 años, dice ser partidario del "todo o nada", por eso alimenta tanto su mente como su cuerpo, todo en una misma sala.

Por menos de un millón de dólares Al ha comprado una congregación metodista en Ohio y ha convertido la iglesia en una sala de fitness, una fusión de rosarios y pesas apto tanto para fieles con michelín como para atletas en busca del perdón.

El lugar es una mezcla de batidos de proteínas con debates sobre experiencias religiosas. Y ahí no acaba la cosa. En las paredes, junto a los santos, cuelga una imagen de Superman, un salvador musculoso.

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