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ACNUR condena un ataque ejecutado el sábado contra su personal e instalaciones en Kaga Bandoro

La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha condenado "firmemente" este martes un ataque ejecutado el sábado contra su personal e instalaciones en la localidad de Kaga Bandoro, ubicada en el norte de República Centroafricana (RCA).
En su comunicado, ha detallado que "hombres armados" irrumpieron en las instalaciones y "saquearon todos los bienes y el dinero que había en el lugar", agregando que robaron además a los seis miembros del equipo presentes en el lugar, amenazándoles a punta de pistola.
Asimismo, ha indicado que, tras el ataque, ha recolocado de forma temporal a su personal en la base de la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de Naciones Unidas en RCA (MINUSCA) en esta misma ciudad, tras lo que algunos de ellos serán enviados a la capital, Bangui.
"Condenamos este ataque y apoyamos a nuestro personal. La seguridad de los trabajadores humanitarios es de tremenda importancia para ser capaces de ayudar a la población civil que necesita ayuda", ha recalcado.
En este sentido, ACNUR ha recordado que el organismo entrega protección y asistencia a más de 8.600 refugiados y 503.000 desplazados internos en el país africano.
En junio, el Gobierno de RCA firmó un "acuerdo político para la paz" con trece de los catorce principales grupos armados del país, que contempla un alto el fuego y la desmovilización de los insurgentes y que ha sido resultado de la mediación de la Comunidad de Sant'Egidio.
Los firmantes, entre los que hay antiguos grupos de la coalición rebelde Séléka, principalmente musulmanes, y de 'anti-balaka', predominantemente cristianos, se comprometieron a un alto el fuego inmediato por parte de los "grupos político-militares" en todo el país "bajo control de la comunidad internacional".
Entre otros puntos, Gobierno y grupos armados se comprometieron a garantizar "la libre circulación de las ONG nacionales e internacionales y a la protección de los trabajadores humanitarios". RCA se ha convertido en uno de los países más peligrosos para los trabajadores humanitarios, con frecuentes ataques contra su labor.