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AI denuncia la muerte de más de 50 musulmanes, incluidos seis niños, en dos ataques

Al menos 50 musulmanes, entre ellos seis niños, han muerto en dos ataques ocurridos este mes al noroeste de Bangui, la capital de República Centroafricana (RCA), según ha denunciado este viernes Amnistía Internacional, que ha investigado estos sucesos. La organización ha pedido "un esfuerzo de mantenimiento de la paz más decidido para proteger a la población civil fuera de la capital".
Según ha detallado AI en un comunicado, entre las víctimas había seis menores, incluidas dos niñas de siete y 18 meses, así como cinco mujeres y tres ancianos. Ambos ataques fueron cometidos por milicias cristianas 'antibalaka', que ahora tienen el poder efectivo en muchas de las ciudades y pueblos del noroeste de la capital.
"Las fuerzas internacionales de paz están fallando a la comunidad musulmana", ha denunciado la asesora general sobre respuesta a las crisis de AI en Bangui, Joanne Mariner. "Decenas de personas han quedado sin protección frente a las feroces represalias 'antibalaka' en un momento en el que estos ataques eran totalmente previsibles", ha lamentado.
El primer ataque se produjo el 14 de enero en la ciudad de Boyali, a unos 130 kilómetros al noroeste de la capital. Una milicia 'antibalaka' que había situado controles en la ciudad dio el alto a un camión que llevaba a un numeroso grupo de personas a Camerún y se obligó a los pasajeros musulmanes --entre ocho y diez personas en total-- a bajarse.
A continuación, los 'antibalaka' mataron a golpes de machetes y cuchillos a estas personas, entre las que había tres mujeres y tres niños de año y medio, tres años y cinco años, respectivamente. Los únicos supervivientes de la matanza fueron un niño de 12 años, que logró escapar, y una niña de siete meses que se quedó en el camión con una mujer cristiana, ha precisado Amnistía.
SEGUNDO ATAQUE
El segundo ataque se produjo la tarde del 16 de enero, y continuó hasta la mañana siguiente, en la ciudad de Bossembele, 30 kilómetros al norte de Boyali. Los residentes musulmanes de la localidad dijeron a la delegación de Amnistía Internacional que como los excombatientes de Séléka que tenían su base allí se estaban marchando de la ciudad, la comunidad musulmana supo que sería vulnerable a un ataque 'antibalaka' y trataron de huir, pero no había vehículos suficientes para transportarlos a todos.
Según los testigos, algunos de los musulmanes que quedaron atrás se enfrentaron con armas de fuego con las fuerzas 'antibalaka' pero finalmente estos asaltaron la mezquita central, donde se habían refugiado numerosos residentes.
De acuerdo con Amnistía, se encontraron alrededor de 25 cadáveres dentro de la mezquita y otros 18 alrededor de ella y en las calles próximas. Además, otras doce personas resultaron heridas. Según la Cruz Roja nacional, la mayoría de las víctimas murieron a machetazos y cuchilladas.
Para Amnistía, "las matanzas de Boyali y Bossembele forman parte de una constante más general". La delegación de Amnistía Internacional presenció durante su visita a la zona saqueos masivos y descontrolados, la destrucción de mezquitas y el incendio de bienes civiles. Asimismo, constató la presencia de numerosos controles de 'antibalakas', cuyos miembros llevaban abiertamente machetes, escopetas de caza, armas de fuego caseras y, en algunos casos, rifles de asalto.
Muchos cristianos de Boyali y Bossembeli están sumamente furiosos con la minoría musulmana porque creen que los musulmanes son cómplices de los abusos de los antiguos Séléka. La muerte de alrededor de 1.000 cristianos a manos de los antiguos rebeldes en Bangui a principios de diciembre de 2013 "fue la peor matanza realizada por estas fuerzas".
"La comunidad cristiana ha sufrido enormemente durante todo el año pasado. El deseo de venganza es palpable en la República Centroafricana. Dado lo predecibles que son estos homicidios, deben tomarse medidas más decididas de mantenimiento de la paz para prevenirlos", ha defendido Mariner.
Los jefes de Estado de la Unión Africana se reúnen la semana próxima para estudiar la crisis de la República Centroafricana, y Amnistía Internacional pide a los responsables de tomar decisiones que garanticen que las fuerzas de mantenimiento de la paz responden efectivamente a los problemas que están surgiendo actualmente en el terreno.