Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

AI denuncia que los niños son víctimas de las bombas de racimo usadas por la coalición en Yemen

La organización no gubernamental Amnistía Internacional (AI) ha denunciado este lunes que menores de edad han sido víctimas de las bombas de racimo utilizadas por la coalición militar que encabeza Arabia Saudí en Yemen.
En su comunicado, la ONG ha asegurado que ha documentado 16 nuevas víctimas de las secuelas de estas municiones en el país, entre las que figuran nueve menores, agregando que los desplazados encuentran sus hogares prácticamente convertidos en "campos de minas" a su regreso.
La organización, que ha realizado una investigación de diez días en las provincias de Sada, Hayah y Saná, ha recalcado la necesidad de ayuda internacional para limpiar las zonas afectadas, insistiendo en que los países con influencia pidan a la coalición que ponga fin al uso de estas bombas, prohibidas internacionalmente.
"Incluso habiendo remitido las hostilidades, la vida y los medios de sustento de los civiles, en especial los niños, continúan en la línea de fuego en Yemen, pues los lugares a los que regresan son prácticamente campos de minas", ha dicho Lama Fakih, asesora general de AI sobre situaciones de crisis.
"No pueden vivir en condiciones de seguridad mientras no se identifiquen y limpien de mortíferas submuniciones de bombas de racimo y otros artefactos explosivos sin estallar las partes contaminadas de sus hogares y sus campos y las zonas circundantes", ha agregado.
Así, la ONG ha indicado que en sus investigaciones ha encontrado indicios del uso de municiones de racimo de fabricación estadounidense, británica y brasileña, recordando que Reino Unido es parte de la Convención sobre Municiones en Racimo, que prohíbe su uso.
AI ha entrevistado a 30 víctimas de submuniciones de bombas de racimo y otros artefactos sin estallar, familiares, testigos, expertos en desminado, activistas y personal de los servicios de intervención inmediata, detallando que en diez nuevos casos entre julio de 2015 y abril de 2016 se registraron 16 víctimas civiles.
Los civiles han comenzado a regresar a sus hogares en el norte del país tras la reducción de los combates en la zona fronteriza, si bien varios han sido víctima de las citadas municiones en localidades como Midi, Haradh, Hayran, Bakil al Mir y Mustabah, en Hayah, y Al Safra, Razih, Shada y Baqim, en Sada.
Por el momento, la coalición no ha confirmado el uso de estas municiones en el marco del conflicto, si bien su portavoz, Ahmed al Asiri, apuntó en enero que en un caso se usaron bombas CBU-105 activadas por sensores en Hayah en abril de 2015.
TRABAJOS DE DESMINADO
El Centro Ejecutivo de Lucha contra las Minas en Yemen comenzó en abril de 2016 a retirar y detonar armas en Sada y Haya en abril de 2016, si bien Ai ha recalcado que el personal del organismo, el único de este tipo en el país, está mal equipado y mal entrenado.
Este centro retiró en sus tres primeras semanas de trabajo en las provincias de Sada y Hayah al menos 418 submuniciones de bombas de racimo, 810 espoletas y restos de artillería, 51 proyectiles de mortero y más de 70 misiles.
Sin embargo, suspendió sus operaciones el 26 de abril tras la muerte de tres de sus miembros tras explotar municiones en racimo cuando realizaban su trabajo en Hayran, en Hayah.
"Los países donantes tienen que tomar rápidamente medidas para apoyar las iniciativas locales emprendidas para localizar, señalizar y limpiar con seguridad y con urgencia las zonas contaminadas por artefactos explosivos sin estallar y enseñar a las comunidades afectadas a evitar el peligro mientras tanto", ha valorado Fakih.
"No hacerlo supondrá poner una bomba de relojería a los civiles que viven en las zonas afectadas, en especial a los niños", ha agregado, recalcando que, además de víctimas, estas municiones "han causado graves daños en los medios de vida, al matar ganado y dejar las tierras de cultivo convertidas prácticamente en campos de minas".