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AI denuncia graves violaciones de los DDHH por parte de todas las partes en conflicto en Libia

Relata abusos sistemáticos contra civiles y combatientes en varios puntos del país
La organización no gubernamental Amnistía Internacional (AI) ha denunciado en su último informe las graves violaciones de los Derechos Humanos cometidas por parte de todas las partes en conflicto en Libia, afirmando que la situación se caracteriza por ser "una búsqueda de la venganza".
En su informe, titulado 'El imperio de las armas: secuestros, torturas y otros abusos en el oeste de Libia', la organización ha alertado de que la situación "va más allá de las violaciones de Derechos Humanos" y ha asegurado que algunas de las mismas equivalen a crímenes de guerra.
Así, ha detallado que los abusos están siendo cometidos en la capital, Trípoli, y sus alrededores en el marco de los combates entre la coalición Amanecer de Libia y sus rivales, principalmente de Zintan y Warshafana, pero que también están teniendo lugar en Benghazi en el marco de los enfrentamientos entre las tropas leales al general renegado Jalifa Haftar y la coalición Consejo de la Shura de los Revolucionarios de Benghazi.
La coalición Amanecer de Libia está integrada por combatientes de Misrata, Trípoli, Zawiya, Sabraza, Zuwara, Joms y varias localidades de las montañas Nafusa, mientras que la alianza Zintan-Warshafana está compuesta fundamentalmente por milicias de la primera localidad.
Esta última está coaligada con la 'Operación Dignidad' que encabeza Haftar, que inició sus operaciones en Benghazi a mediados de mayo contra el Consejo de la Shura de los Revolucionarios de Benghazi, de tendencia islamista.
La crisis política y el conflicto armado han derivado en la creación de dos gobiernos opositores, cada uno de ellos respaldado por algunas de las milicias en conflicto y países internacionales.
De esta forma, el gobierno interino, nombrado por la Cámara de Representantes, se ha visto forzado a abandonar Trípoli y reubicarse en la localidad de Tobruk (este), mientras que el llamado Gobierno de Salvación Nacional tiene su sede en la capital.
En el marco de este caos político y de seguridad, todas las milicias y grupos armados han lanzado ataques contra zonas civiles, han secuestrado, capturado y torturado a civiles y combatientes, han llevado a cabo ataques contra periodistas y activistas, entre otros abusos.
Por ello, AI ha criticado a los gobiernos que han estado en el poder desde la captura y ejecución de Muamar Gadafi en octubre de 2011 por no desmovilizar o desarticular a las milicias, que han actuado en un clima de impunidad desde entonces.
"Las milicias han continuado llevando a cabo arrestos arbitrarios, se han negado a entregar a los detenidos a las autoridades, han impedido los esfuerzos de la justicia de transición, han obstaculizado las liberaciones de individuos y han llevado a cabo ataques contra los desplazados internos, así como actos de tortura y malos tratos", ha denunciado.
ATAQUES INDISCRIMINADOS CONTRA CIVILES
La organización ha denunciado en su informe que, desde el 13 de julio, las milicias han lanzado ataques indiscriminados contra zonas civiles en Trípoli, Zawiya y Warshafana, provocando el desplazamiento de cientos de miles de personas.
En base a los datos facilitados por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), alrededor de 287.000 personas se encuentran desplazadas en la capital y sus alrededores, mientras que otras 100.000 han huido a los países vecinos.
En estos ataques, los grupos armados han utilizado cohetes Grad, morteros, artillería y armamento antiaéreo, causando daños materiales en mezquitas, hospitales y residencias privadas y provocando cortes de agua, luz, comida y medicamentos.
Además, ha relatado que las fuerzas aliadas con la coalición Amanecer de Libia han asaltado, saqueado, incendiado o destruido múltiples viviendas y empresas de la zona de Warshafana, provocando el desplazamiento de miles de familias.
Entre las consecuencias para los civiles están también los secuestros a causa de su identidad o filiación política, así como para conseguir intercambios de prisioneros y pago de rescates.
Los individuos secuestrados por Amanecer de Libia han sido retenidos en la capital o en Janzur y Misrata, mientras que los raptados por las milicias de Zintan y Warshafana han sido trasladados a dichas zonas.
AI ha relatado que los residentes en Trípoli llegados desde Zintan, los que apoyan a la 'Operación Dignidad' o son considerados como liberales han sido convertidos en objetivos de las milicias de Amanecer de Libia, forzando su huida de la capital.
La situación ha llevado a secuestros en venganza, y el director de la Policía de Zawiya ha asegurado haber recibido 153 quejas contra los grupos armados de Warshafana, incluyendo casos de secuestros, torturas y robo de vehículos.
TORTURAS
En el caso de las torturas, cometidas también contra combatientes capturados, los grupos armados han utilizado tubos de plástico, palos, cables y barras de metal para golpear a los detenidos, mientras que algunos han sufrido electroshocks, han sido forzados a permanecer en posiciones incómodas durante horas y se les ha negado la comida, el agua y el acceso a ropa limpia y medicinas.
La organización ha asegurado haber recibido además denuncias de ejecuciones de civiles y combatientes y milicianos heridos por parte de todas las partes que participan en el conflicto.
ATAQUES CONTRA PERIODISTAS Y ACTIVISTAS
Por otra parte, AI ha subrayado que los ataques contra periodistas y profesionales de los medios se han convertido en una característica del conflicto, incluyendo asesinatos, secuestros y agresiones contra aquellos que informan sobre temas considerados como delicados o que son vistos como favorables a alguna de las partes en conflicto.
Por ello, muchos periodistas han tenido que abandonar su profesión o huir del país por miedo a represalias. La organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha documentado 93 violaciones contra trabajadores del sector entre el 1 de enero y el 15 de septiembre de 2014.
Asimismo, los activistas prodemocráticos se han convertido en otro objetivo de los milicianos y han sido objeto de secuestros y, en el caso de Benghazi, de asesinatos.
La presión de las milicias islamistas han provocado que las mujeres se hayan tenido que retirar de la vida pública, dejando incluso de participar en manifestaciones por temor a ser atacadas.
ABUSOS CONTRA LA COMUNIDAD TAWERGHA
Por último, la ONG ha denunciado que la comunidad tawergha ha sido objeto de abusos, empeorando una situación ya frágil tras tener que abandonar su localidad de residencia tras la caída del Gobierno de Gadafi.
"Las autoridades libias han fracasado a la hora de proteger a la desplazada comunidad de Tawergha de los ataques en venganza desde que fueron expulsados de sus hogares en agosto de 2011 por grupos armados de Misrata, que les acusaron de apoyar al régimen de Gadafi", ha dicho.
"Meses después del fin de conflicto, los tawerghas fueron perseguidos por milicias y sufrieron arrestos arbitrarios, torturas y asesinatos", ha subrayado la organización.
Por todo ello, AI ha pedido a los comandantes de las milicias que condenen los abusos y tomen medidas para impedirlos, que informen a las familias del destino de los desaparecidos, que liberen a los secuestrados y capturados, que traten a todos los detenidos con humanidad, que pongan fin a los ataques contra civiles y que colaboren con las investigaciones en torno a las violaciones de los DDHH.