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El primer ministro iraquí no dejará impune el ataque con armas químicas en Taza

Niños afectados por una atque en IrakReuters

El primer ministro iraquí, Haider al Abadi, se ha comprometido a castigar al autodenominado Estado Islámico después de que el grupo insurgente lanzara dos ataques con armas químicas la semana pasada. En una reunión con líderes locales de la localidad de Taza, al sur de Kirkuk, Al Abadi ha asegurado que lo que "los terroristas de Dáesh han hecho en Taza no quedará impune".

"Los autores (del ataque) lo pagarán caro", ha afirmado el primer ministro iraquí, según ha informado el diario británico 'The Independent'.
Este viernes, el portavoz de las Unidades de Movilización Popular, una milicia chií iraquí, Ali Husseini, había denunciado que había sido escenario de nuevos ataques con gases tóxicos, tal y como ha informado la cadena de televisión Al Sumaria.
Una niña de tres años murió en el ataque y cerca de 600 personas resultaron heridas, bien con quemaduras o con deshidratación, según una fuente médica de la zona. Ocho personas han tenido que ser trasladadas a la capital, Bagdad, para recibir tratamiento.
"Hay miedo y pánico entre mujeres y niños", ha asegurado Adel Hussein, un agente local de Taza. "Están pidiendo al Gobierno central que les salven", ha añadido. La niña que murió en el ataque, de nombre Fátima, es hija de un miembro de una milicia chií que combate al autodenominado Estado Islámico y que estaba en la línea del frente cuando tuvo lugar este ataque.
"La llevamos a la clínica y nos dijeron que tenía que ir a un hospital en Kirkuk. Y eso es lo que hice: la llevé al hospital de Kirkuk", ha explicado su padre. La salud de la pequeña parecía ir mejorando y su familia se la llevó de vuelta a casa, pero su estado comenzó de nuevo a deteriorarse.
"A medianoche se puso peor. Su cara se hinchó y se le hincharon también los ojos. Se empezó a poner negra y se le desprendían trozos de la piel", ha explicado. La pequeña Fátima murió la mañana siguiente. "Ahora lucharé contra Dáesh mucho más que antes, lo haré por Fátima", ha prometido el padre de la pequeña, haciendo referencia al acrónimo en árabe el grupo islamista.
Cientos de personas acudieron al funeral de la pequeña, muchos de ellos portando pancartas para exigir al Gobierno central mayor protección ante otros posibles ataques.