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La fuga de Salah Abdeslam, el terrorista más buscado de los atentados de París

Su sonrisa gélida unas horas antes de la masacre se nos quedó grabada. Era él, Sala Abdeslam, el octavo yihadista, el que se esfumó dejando demasiados interrogantes. Un día después de los ataques volvimos a verle en plena fuga, relajado y con las manos en los bolsillos. Fue grabado en una gasolinera, con uno de los cómplices que le ayudó a esconderse en Bélgica. A la policía francesa se le escapó. Los agentes detuvieron tres veces su vehículo cerca de la frontera, pero Abdeslam no estaba fichado. La policía belga tampoco lograba dar con él, aunque el terrorista más buscado de Europa no estaba muy lejos. Se escondía en la guarida yihadista de donde salió, en Molenbeek. Tendrá que aclarar cuál fue su papel en los atentados. Alquiló el Volkswsagen negro utilizado por el comando que atacó la sala Bataclán, que transportó a los tres suicidas que se hicieron estallar en el Estadio de Francia, pero hay testigos que le sitúan también en los ataques de las terrazas. Ahora tendrá que explicar por qué decidió escapar, por qué abandonó su cinturón de explosivos en el distrito de Montrouge.... ¿Hubo algún fallo técnico o se arrepintió en el último momento? Sala Abdeslam, una auténtica mina de oro para los servicios de inteligencia.