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Amnistía Internacional denuncia la muerte de once niños este año en una cárcel militar de Maiduguri

Amnistía Internacional ha pedido al Gobierno de Nigeria que respete los Derechos Humanos en su lucha contra Boko Haram
Once niños menores de seis años, entre ellos cuatro bebés, han muerto en lo que va de año en la cárcel militar de la ciudad de Maiduguri, en el noreste de Nigeria, según un informe de Amnistía Internacional, que ha instado al Gobierno a respetar los Derechos Humanos dentro de su lucha contra el grupo yihadista Boko Haram.
La ONG ha recabado el testimonio de testigos y presos y documentos gráficos que acreditan las violaciones que se siguen cometiendo en los cuarteles de Giwa, que han sido objeto de numerosas críticas durante los últimos años por todo tipo de irregularidades y abusos. Las imágenes muestran incluso los lugares donde habrían sido enterrados los fallecidos.
Amnistía Internacional estima en 1.200 las personas que se encuentran detenidas en "condiciones saturadas e insalubres", muchas tras haber sido apresadas en arrestos masivos y sin pruebas contra ellas. No tienen acceso al mundo exterior ni tampoco garantías de que sean presentadas ante un tribunal, lo que viola el Estado de Derecho y el debido proceso.
La ONG ha advertido de que, entre esas 1.200 personas, hay al menos 120 niños. Al menos once niños menores de seis años han perdido la vida en el centro de Giwa sólo en lo que va de año, entre ellos cuatro bebés, incapaces de sobreponerse a la falta de comida, de medidas higiénicas y de atención médica.
"El brote de sarampión comenzó con la estación cálida. Por la mañana, dos o tres (bebés estaban enfermos), por la tarde ya eran cinco. Tenían los ojos rojos y sarpullidos en la piel", ha contado una mujer de 40 años que pasó más de cuatro meses encarcelada y que ha recordado ahora cómo estos pequeños "lloraban día y noche".
Tras la muerte de una serie de niños, los controles se han intensificado, pero esto no ha impedido que se hayan seguido registrando muertes en los meses posteriores. Los médicos se limitaban a "darles la medicina a través de la puerta", según esta testigo.
Las autoridades distribuyen a la gran mayoría de los menores en las celdas de mujeres masificadas, aunque niños de más de cinco años --detenidos solos o con sus padres-- también son recluidos en un habitáculo independiente, sin acceso a familiares y sin poder salir de la celda más que para el recuento.
"El hambre, la sed y el calor, estos son los principales problemas", ha recordado uno de estos menores. Otro compañero de celda también ha confirmado que "la comida no era suficiente", ya que había "muy poca".
MÁS DE CIEN MUERTOS
Las necesidades básicas se extienden también a los adultos y, según varios testigos, las condiciones son aún peores en las celdas de los hombres. Los presos reciben medio litro de agua por día, en celdas "congestionadas" donde duermen en el suelo y sin posibilidad de lavarse.
"Nadie lleva camiseta y puedes contar las costillas. No hay limpieza, por lo que convives con la enfermedad, es como (vivir en) un baño. Mi hermano y yo enfermamos dentro de la celda", ha denunciado uno de los reclusos. "La diarrea es común", ha lamentado.
Al menos 136 hombres han muerto en Giwa en estos primeros meses de 2016 y no todos ellos habrían fallecido como consecuencia de la insalubridad y la falta de comida o agua. Según Amnistía Internacional, 28 de estos reclusos presentaban posibles heridas de bala.
RESOLVER LA SITUACIÓN
El director para África de Amnistía Internacional, Netsanet Belay, ha tachado de "horrible" la muerte de niños en el centro de detención militar, convertido en "un lugar de muerte" para personas de todas las edades.
Belay ha advertido al Gobierno de que no caben "excusas" para aplazar el cierre de estas instalaciones y resolver la situación de quienes se encuentran dentro, mediante liberaciones o traslados a centros civiles.
"Teniendo enfrente a un enemigo tan brutal como Boko Haram, un reto clave para el Ejército nigeriano es derrotar al grupo mientras respeta por completo los Derechos Humanos y el Estado de Derecho", ha añadido Belay, en un comunicado en el que ve "fracasado" este objetivo de momento.
Amnistía Internacional ha lanzado un llamamiento al presidente nigeriano, Muhamadu Buhari, para que inicie una "investigación urgente" sobre las muertes recogidas en el informe.