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El zulo de Amstetten cuenta con ocho puertas y mecanismos electrónicos

El jefe de la policía regional de Baja Austria, Franz Polzer, ha añadido que la habitación principal en la que Elisabeth pasó los primeros nueve años de encierro apenas contaba con 32 metros cuadrados.
En el año 1993 y tras el nacimiento del cuatro hijo fruto de las relaciones incestuosas, el acusado amplió el calabozo subterráneo de debajo de su casa hasta unos estimados 55 metros cuadrados, agregó Polzer.

Ahora también se ha sabido que Josef Fritzl pensó en convertir el sótano de su casa en una celda ya en el año 1978, cuando su principal víctima tenía tan solo 12 años. Finalmente lo acabó en 1983.

El sótano presentaba antes del secuestro de su hija, a finales de agosto de 1984, varias habitaciones vacías, sin ventanas ni sistema de ventilación.

"Actualmente, para entrar en esa prisión, hay que abrir ocho puertas, cinco con llave; para las otras tres se necesitan conocimientos específicos en electrónica", ha matizado el jefe de policía. 

Estado de salud de las víctimas

Berthold Kepplinger, médico responsable de la familia, ha explicado que los encerrados fueron abastecidos por el padre con píldoras de vitamina D y disponían de una lámpara de luz ultra violeta, lo que explica su aceptable estado físico a pesar de la falta de luz.

Por su parte, Albert Reiter, el médico que atiende a Kerstin, la mayor de las hijas nacidas en el zulo de Amstetten, dijo que la paciente sigue en estado estable pero grave, y con pronóstico incierto. RSO