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Asciende a 45 el número de cadáveres recuperados durante la exhumación de las fosas de Tetelcingo

El cuarto día de trabajos en las fosas de Tetelcingo --donde se hallaron más de cien cuerpos--, en el céntrico estado mexicano de Morelos, se ha cerrado con la recuperación de 16 nuevos cadáveres que, sumados a los 29 que se consiguieron exhumar hasta el momento, hacen un total de 45.
El objetivo de las exhumaciones es la extracción de muestras de material genético para cotejarlo con la sangre de aquellos que tienen familiares desaparecidos, según ha indicado el diario mexicano 'El Informador'.
Varios senadores y diputados han visitado en esta cuarta jornada de trabajos. Este fin de semana comenzarán los trabajos en la segunda sección de la fosa, según ha confirmado el fiscal de Morelos, Javier Pérez Durón. En total, las autoridades estiman que existen 116 cadáveres en las fosas.
La exhumación tiene lugar en un terreno conocido como Los Magueyes, que no cuenta con permiso para funcionar como cementerio, a pesar de lo cual los residentes de la zona entierran cuerpos, tal y como han dicho las autoridades.
Al comienzo de las labores de exhumación, Pérez Durón aseguró que "cuando llegué a este encargo comenté que estábamos dispuestos a abrir esta fosa para transparentar el proceso". Asimismo, expresó que "es de suma importancia y de suma responsabilidad contar los cuerpos, darles una dignificación en la sepultura y hacerles una toma de muestras".
EL CASO
El caso fue destapado el pasado mes de noviembre gracias a la insistencia de la familia de Oliver Navarrete Hernández, que consiguió que la Fiscalía General del Estado (FGE) exhumara su cadáver de esa fosa y se lo entregara después de ser identificado.
Navarrete Hernández fue secuestrado el 24 de mayo de 2013 en Cuautla y diez días después apareció muerto. Su familia pidió entonces a la FGE que le entregara el cadáver pero se negó argumentando que la investigación seguía abierta. El 28 de marzo de 2014 lo enterró en esta fosa común y la familia finalmente consiguió que el 9 de diciembre fuera exhumado.
En las tareas de excavación de su cuerpo, los familiares pudieron comprobar que en Tetelcingo había al menos otros 100 cuerpos sin vida, algunos de ellos con los números de los expedientes y otros sin referencia ninguna.
La FGE anunció en aquel momento que abriría una investigación interna contra los funcionarios que ayudaron a la creación de esta fosa común por "incumplimiento de funciones públicas, ejercicio indebido de servicio público y violación de las leyes sobre inhumación y exhumación".
En México es habitual que muchos de los cadáveres encontrados sean enterrados en fosas comunes después de cerrar los casos debido al caos que impera en las administraciones públicas por los niveles de violencia que sufre el país.