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Asciende a 99 el número de muertos en los enfrentamientos tribales registrados en los últimos días en Sebha

El balance de fallecidos en el marco de los enfrentamientos registrados en los últimos días entre dos tribus de la localidad libia de Sebha (centro) ha ascendido a 99, mientras que otras 139 personas han resultado heridas, según han informado fuentes hospitalarias.
El alto cargo del Consejo de Sebha Ayub al Zarug ha indicado que en la tarde del domingo la situación ha permanecido en calma y ha indicado que los residentes siguen esperando la llegada del Ejército, que por el momento no se ha desplazado a la zona, tal y como ha recogido el diario 'The Libya Herald'.
En este sentido, el portavoz del Estado Mayor, Alí al Shaiji, ha manifestado que las tropas que tendrían que haberse desplegado en Sebha permanecen aún en Jufra, si bien ha apuntado que las razones de que no hayan sido movilizadas están "clasificadas".
Los combates comenzaron con el asesinato de uno de los comandantes Awlad por hombres armados de la tribu de los Tebu, lo que terminó por hacer estallar las tensiones entre ambos grupos.
El jueves, el Consejo General Nacional (CGN) otorgó poderes de comandante en jefe al presidente del organismo, Nuri Abu Sahmain, y sus dos vicepresidentes para hacer frente a los últimos enfrentamientos en Sebha y al deterioro de la situación de seguridad en el país.
Por su parte, Naciones Unidas ha expresado su preocupación por la situación y su coordinador humanitario en el país, Georg Charpentier, ha cifrado en varios centenares el número de familias desplazadas.
"Alguna ayuda humanitaria está siendo entregada por las autoridades locales y centrales con el apoyo de las agencias de la ONU y otras organizaciones humanitarias internacionales", ha dicho. Entre ellas ha destacado la presencia de alimentos, medicinas y otros materiales.
Charpentier ha solicitado a todas las partes que pongan fin a la violencia y que garanticen la protección de los civiles y la entrega de ayuda humanitaria sin impedimentos.
Libia vive una gran inestabilidad desde la caída del Gobierno de Muamar Gadafi, el 20 de octubre de 2011, debido, sobre todo, a la negativa de las milicias que ayudaron a derrocarle a entregar las armas y unirse a las fuerzas regulares.
Las milicias que continúan activas han logrado detener en los últimos meses las exportaciones de petróleo, dejando al Gobierno sin su principal fuente de ingresos y haciendo aumentar el temor de que el país se sume en el caos.
A principios de noviembre, el primer ministro, Alí Zeidan, advirtió de la posibilidad de una intervención militar extranjera en caso de que no se ponga fin a la inestabilidad existente en el país. "La comunidad internacional no puede tolerar un estado, en pleno Mediterráneo, que es fuente de violencia, terrorismo y asesinatos", sostuvo, antes de citar como ejemplo lo ocurrido en Irak.