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Estado Islámico masacra a 80 personas en una jornada negra de atentados en Bagdad

Al menos 80 personas han muerto este miércoles en Bagdad como consecuencia de tres atentados suicidas reivindicados por la organización terrorista Estado Islámico, que ha consumado la jornada más sangrienta en la capital iraquí en lo que va de año.

Al menos 80 personas han muerto este miércoles en Bagdad como consecuencia de tres atentados suicidas reivindicados por la organización terrorista Estado Islámico, que ha consumado la jornada más sangrienta en la capital iraquí en lo que va de año.
El primer y más mortífero atentado ha tenido lugar en el barrio de Ciudad Sadr, en un mercado lleno de personas en plena hora punta. La detonación de un todoterreno cargado de explosivos ha dejado 55 muertos y 68 heridos, según un balance de fuentes médicas.
El vehículo ha estallado junto a un centro de belleza del concurrido mercado. Las fuentes consultadas han confirmado que varias novias que se estaban preparando para sus bodas figuran entre las víctimas mortales, mientras que también se han recuperado los cuerpos de posibles novios en una barbería adyacente.
La jornada ha proseguido con otros dos atentados, uno de ellos contra un puesto de control cercano a Kadhimiya, un distrito predominantemente chií ubicado en el noroeste de la capital. 17 personas han fallecido y más de 30 han resultado heridas por este ataque.
 Por otra parte, una bomba ha estallado junto a otro puesto de seguridad en una zona comercial del oeste de Bagdad, en un distrito predominantemente suní. El balance provisional de víctimas se ha situado en este caso en ocho fallecidos y una veintena de heridos.
La seguridad ha mejorado gradualmente en Bagdad, que sufría atentados a diario hace una década, pero los ataques contra las fuerzas de seguridad y los civiles siguen siendo frecuentes y los atentados más graves a veces llegan acompañados de ataques en represalia.
La lucha contra Estado Islámico ha exacerbado la violencia sectaria que sufre desde hace años Irak, principalmente entre chiíes y suníes. Esta violencia amenaza además con socavar los esfuerzos para derrotar a los milicianos de Estado Islámico, que controlan amplias zonas en el norte y en el oeste del país desde 2014.