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BP construye cúpulas gigantes para contener el vertido

La empresa British Petroleum (BP) dijo que una gigantesca estructura que construyen los ingenieros de la firma para contener el vertido de crudo en el Golfo de México podría estar instalada en el plazo de "seis a ocho días". La citada estructura es una especie de cúpula gigante, que se colocaría sobre las fugas a través de las cuales se derrama ahora el petróleo al mar, como consecuencia de la explosión el pasado día 20 y posterior hundimiento de la plataforma de la que BP era concesionaria.
El petróleo se acumularía dentro de la citada cúpula y se bombearía posteriormente fuera de ella evitando así el vertido directo en el mar. Lamar McKay, presidente de la filial estadounidense de BP, dijo en declaraciones a la cadena de televisión ABC que la estructura ya "ha sido fabricada" y apuntó que falta por finalizar detalles de ingeniería para movilizarla e instalarla. "Eso llevará probablemente entre seis y ocho días", afirmó McKay.
Inicialmente se había dicho que el proceso podría prolongarse por espacio de hasta cuatro semanas. Las estimaciones oficiales apuntan a que el pozo marino que quedó abierto a raíz del hundimiento de la plataforma vierte unos 800.000 litros diarios de petróleo al mar, aunque Lamar dijo que es imposible saber con certeza la magnitud del vertido.
El ejecutivo afirmó por lo demás en su entrevista televisada que la compañía está utilizando "todos" los recursos a su disposición para intentar sellar el pozo submarino.
Obama visita la zona
Por su parte, el secretario del Interior de EEUU, Ken Salazar, dijo que podrían ser necesarios tres meses para lograr lo que describió como la "solución definitiva" en el vertido de petróleo.
Esa solución implica la construcción de un pozo alternativo a través del que se inyectaría un líquido más pesado que el petróleo que actuaría como una especie de tapón e impediría que el crudo siga fluyendo a la superficie. Hasta que eso se logre, explicó Salazar en declaraciones a la cadena de televisión estadounidense NBC, "un montón de petróleo podría seguir fluyendo".
Por su parte, el presidente de EEUU, Barack Obama, visitó el estado de Luisiana para ser testigo del impacto del vertido de crudo en el golfo de México, que amenaza con convertirse en la peor catástrofe ecológica en la historia del país. Obama salió rumbo a Nueva Orleans poco después de las 11:00 hora local (15:00 horas GMT) desde la base aérea de Andrews, en las afueras de Washington.
El presidente viajó acompañado del jefe de Gabinete de la Casa Blanca Rahm Emanuel, su principal asesor antiterrorista John Brennan, la consejera en temas energéticos Carol Browner y el portavoz de la residencia oficial Robert Gibbs, entre otros. Los críticos aducen que la Casa Blanca no ha reaccionado con suficiente celeridad ante el derrame de crudo.