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Bélgica se enfrenta al Papa

Polémicas en torno al Papa. Foto: EFEtelecinco.es
Bélgica se convierte en el primer país que manifiesta su descontento oficialmente por las afirmaciones que el Papa hizo en Camerún, donde afirmó que el sida no se combate "con la distribución de preservativos que, al contrario, aumentan el problema". 
El texto pide al Gobierno belga que proteste por la vía "oficial y diplomática", a través de su embajador en la Santa Sede, al considerar los diputados que las declaraciones de Benedicto XVI en África constituyeron una "ofensa hacia los compromisos de la comunidad científica para prevenir y luchar contra la propagación del sida". La terminología del documento original fue "suavizada" tras ser debatida en comisión. Ya no habla de "declaraciones peligrosas e irresponsables" del Papa, sino de "declaraciones inaceptables".
Francia, Alemania, junto con las Naciones Unidas y la Unión Europea también contestaron duramente la posición del Pontífice. "Francia expresa su fuerte inquietud por las consecuencias de esas declaraciones" que "ponen en peligro las políticas de salud pública y los imperativos de protección de la vida humana", señaló el Gobierno francés. Las ministras de Salud y Desarrollo alemanas difundieron una declaración común que destacó el "papel decisivo" de los preservativos en la lucha contra el sida. Cualquier otro medio alternativo "sería irresponsable", afirmó. La Iglesia defiende la abstinencia, la castidad y la fidelidad conyugal como medios apropiados.
En Italia, donde más se han defendido las palabras del Papa, el diario 'La Repubblica' publicaba una encuesta en la que 52,3% de los italianos "desaprobaban totalmente" las declaraciones de Benedicto XVI contra la distribución de preservativos para combatir el sida. El 21,2% de los entrevistados declararon ser "bastante contrarios" a la medida. Solamente el 19,6% aprobaba las declaraciones del Papa; el 4,6% , "totalmente de acuerdo" y el 15%, "bastante de acuerdo".
El director ejecutivo del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, Michel Kazatchkine, expresó ayer su "profunda indignación" y pidió al Pontífice que las retire, tras juzgarlas "inaceptables, pues representan "una negación de la epidemia". Las asociaciones de lucha contra el sida de todo el mundo también expresaron sus críticas. Así, la ONG británica Oxfam manifestó su preocupación y Médicos del Mundo su enfado "porque se cuestionaron años de trabajo".
Éstas no son las únicas críticas que últimamente ha recibido el Papa. Su perdón de la a cuatro obispos lefebvristas, entre ellos uno que negó el Holocausto, ha desatado una profunda crisis en el seno de la curia romana. En una carta enviada a todos los obispos del mundo donde reconocía que el levantamiento de la excomunión suscitó por múltiples razones, dentro y fuera de la Iglesia católica, un debate "de una vehemencia no vista desde hace mucho tiempo" e incluso algunos grupos acusaron al Papa de querer volver al pasado. "Se desencadenó así una avalancha de protestas, cuya amargura mostraba heridas que se remontaban más allá de este momento". Parece que el Papa no cuenta con muchos apoyos ni dentro ni fuera del Vaticano.