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Boston sigue corriendo un año después del atentado

Boston ha decidido que esto sea ya solo una imagen de archivo. Un recuerdo del pasado. No es que haya sido el maratón de la inconsciencia. Ni mucho menos. Es imposible encontrar 42 kilómetros en el planeta más vigilados que éstos. Cien cámaras de seguridad y cinco mil policías, muchos camuflados como atletas, han vigilado cada rincón. También se han prohibido bolsas y mochilas. Pero ahí están 36.000 corredores, diez mil más que el año pasado, para demostrar una regla de oro del corredor de fondo: que el dolor es inevitable pero el sufrimiento depende de nuestra actitud. Y la de Boston ha sido seguir corriendo... Decidir que el dolor no iba a paralizarla.