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Brasil vive sus elecciones presidenciales más reñidas desde la restauración de la democracia

Brasil celebra este domingo la segunda vuelta de las elecciones presidenciales como Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), y Aecio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), como contendientes, y, de acuerdo con los sondeos sobre intención de voto, serán las más reñidas desde la restauración de la democracia.
Las encuestas publicadas esta semana arrojan una situación de empate técnico, en la que ambos candidatos conseguirían en torno a un 50 por ciento y, en los escenarios más optimistas, una ligera ventaja, que oscilaría entre uno y ocho puntos, a favor de la actual inquilina del Palacio de Planalto.
Estos ocho puntos, en el mejor de los casos, son el margen más estrecho por el que se ha decidido la Presidencia de Brasil desde 1985, cuando Tancredo Neves, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), restauró la democracia después de dos décadas de dictadura cívico-militar.
El dirigente del PMDB fue designado para el cargo en una elección indirecta celebrada en el Congreso, en la que se impuso a Paulo Salim Maluf por 480 votos frente a 180, lo que en términos porcentuales supone una diferencia del 45,1 por ciento, la mayor de la historia democrática del gigante suramericano.
Sin embargo, Neves no llegó a ejercer como presidente porque murió antes de que pudiera siquiera tomar posesión del cargo. Así, le sucedió su 'número dos', José Sarney, que tomó las riendas del país de forma interina hasta 1989, cuando se celebraron las primeras elecciones directas de Brasil.
GOBIERNOS DEL PT
A juzgar por los datos, Rousseff es experta en luchas electorales ajustadas. El margen más pequeño por el que alguien ha llegado a la Jefatura de Estado es el conseguido por ella en la segunda vuelta de 2010. La líder del PT consiguió un 56,05 por ciento de los votos, lo que se traduce en una ventaja de 12,1 puntos sobre, José Serra, del PSDB, con un 43,95 por ciento.
En 2006, Luiz Inácio Lula da Silva consiguió la reelección con una diferencia a su favor de 21,66 puntos adjudicándose el 60,83 por ciento de las papeletas frente al 39,17 por ciento que obtuvo Geraldo Alckmin para el PSDB.
Lula logró el pase para el Palacio de Planalto en el año 2002, después de tres intentos frustrados, midiéndose con Serra. Entonces, el líder sindicalista se hizo con el 61,3 por ciento de los sufragios, imponiéndose con un margen del 22,6 por ciento al socialdemócrata, que se quedó con el 38,7 por ciento.
GOBIERNOS DEL PSDB
Hay que remontarse hasta 1998 para llegar a un Gobierno del PSDB. En este año, Fernando Henrique Cardoso renovó su mandato en la primera vuelta electoral al superar el umbral del 50 por ciento de los votos -53,06_. El candidato que se quedó más cerca fue Lula, con un 31,71 por ciento, lo que arroja una diferencia entre ambos de 21,35 puntos.
Cardoso ha sido el único político brasileño que ha alcanzado la máxima jefatura del Estado en la primera vuelta electoral. Lo hizo en los comicios de 1994 con un 54,27 por ciento de los votos. En segundo lugar, nuevamente Lula con un 27, 04, es decir, 27,23 puntos por detrás.
RESTAURACIÓN DEMOCRÁTICA
Las de 1994 fueron las primeras elecciones presidenciales que desembocaron en otra cita con las urnas tras los cuatro años constitucionales de mandato. Al término del Gobierno interino de Sarney, los brasileños volvieron a votar en 1989 para elegir a Fernando Collor, del Partido de la Reconstrucción Nacional (PRN), que ganó en segunda vuelta a un Lula primerizo con el 28,52 por ciento frente al 16,08, con un margen de 12,44 puntos.
Collor no llegó a agotar sus cuatro años en el Palacio de Planalto porque estuvo implicado en un escándalo de corrupción por el que se vio obligado a dimitir ante el Congreso en 1992. Su vicepresidente, Itamar Franco, del mismo partido político, tomó las riendas de Brasil hasta 1994.