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La nube de humo que cubre Buenos Aires obliga a restringir los transportes

El Gobierno de Argentina ha anunciado restricciones al tráfico terrestre, marítimo y aéreo y un plan de atención urgente en hospitales ante la nube de humo que cubre buena parte del país, incluida la ciudad de Buenos Aires. Está provocada por la quema de pastos en el delta del Río Paraná. El Gobierno ha acusado de irresponsabilidad a los agricultores con los que mantiene un pulso desde hace semanas.
El origen del problema está en la quema de unas 70.000 hectáreas de rastrojos en las islas del delta del Paraná y en los vientos que extienden la gigantesca nube de humo, que ya ha alcanzado el sur de Uruguay.
El Gobierno acusa a los agricultores de iniciar una quema masiva de pastos sin "racionalidad", mientras se multiplican las quejas ciudadanas por la falta de previsión de las autoridades ante un problema que comenzó hace días.
Ajenos al cruce de acusaciones, en el delta, equipos de bomberos tratan de combatir 292 focos de incendios, el mayor con un frente de 300 kilómetros, aunque la falta de visibilidad dificulta la tarea de los camiones y los hidroaviones. 
Acusación a los agricultores
"El humo es por irresponsabilidad humana", ha dicho la presidenta argentina, Cristina Fernández, que advirtió que debe haber "responsabilidades civiles y penales" para quienes iniciaron los siniestros. "La magnitud de los incendios no había sido nunca vista", ha reconocido el ministro argentino del Interior, Florencio Randazzo.
El ministro ha explicado que el Gobierno mantiene el tráfico restringido en varias carreteras próximas a Buenos Aires, como la ruta 9, una de las más importantes del país. Además, se ha limitado la actividad del puerto de Buenos Aires y de la terminal de ómnibus de Retiro, y se extreman las medidas de seguridad en Aeroparque, el aeropuerto de vuelos domésticos de la capital, que acumula retrasos por falta de visibilidad en las pistas.
Paralelamente, se multiplican las visitas a hospitales para consultas de afecciones respiratorias e irritación en los ojos. Aunque altos funcionarios descartaron riesgos para la salud, Randazzo ha admitido que análisis realizados en algunos de los municipios afectados demuestran que "hay un alto grado de monóxido de carbono" en el ambiente.
Los productores agropecuarios "han demostrado escaso interés por la comunidad y una irresponsabilidad realmente alarmante", según Randazzo. El comentario ha caído como un jarro de agua fría sobre las organizaciones agropecuarias que negocian con el Gobierno una salida a la crisis del campo desatada por el incremento de los impuestos a la exportación de granos.  LA