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El CICR registra un aumento del 80 por ciento en los casos de desnutrición infantil en sus centros en Somalia

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CIRC) ha advertido este viernes de que se ha producido un aumento de un 80 por ciento en el número de casos de desnutrición infantil que se están registrando en sus centros en Somalia debido a la sequía.
El hambre y la sed, dos de las consecuencias más mortales de la sequía en Somalia, han causado que el número de niños admitidos en el centro nutricional de Baidoa, en el sureste del país, se doble.
El centro es uno de los pocos sitios del sur de Somalia donde los niños menores de cinco años que sufren malnutrición pueden recibir un tratamiento que les salvará la vida. La instalación cuenta con dos veces más pacientes que el año pasado.
En el norte del país existe otro centro similar en la ciudad portuaria de Kismayo, donde la situación es prácticamente la misma. Los casos se multiplican y el centro apenas da abasto para atender al enorme número de madres que acuden cada día desesperadas con sus hijos al borde de la muerte.
En el hospital de Baidoa se han tenido que instalar varias tiendas de campaña para poder acomodar a los nuevos pacientes, que ya no caben dentro del edificio. A día de hoy, el centro cuenta con 230 niños bajo su cuidado menores de cinco años, que se quedan al cuidado de sus madres o enfermeras durante su paso por el hospital. En mayo del año pasado, sólo contaban con 100 niños a su cargo.
"El trabajo ha crecido muchísimo. Los pacientes han aumentado de forma drástica", ha asegurado el supervisor del centro de nutrición. "Estamos agotados, tenemos una importante falta de personal. Contratamos a más gente pero no son suficientes", ha señalado.
A nivel nacional, el CICR ha registrado un aumento del 80 por ciento del número de niños con desnutrición en los dos centros que tienen en Somalia en comparación con el año pasado.
La falta de certeza sobre la cantidad de precipitaciones que caerán durante la estación Gu --la época de lluvias en Somalia-- ha aumentado los temores sobre la posibilidad de que los efectos de la sequía persistan y la situación humanitaria se deteriore aún más.
Hace seis años, se produjo una hambruna en el país que acabó con la vida de más de 250.000 personas, la mitad de ellas niños.
"Lo que hemos visto en los dos centros de nutrición es que prácticamente se ha doblado el número de niños admitidos en los dos recintos. Es claramente el resultado de la grave crisis alimentaria que está sufriendo Somalia a día de hoy", ha asegurado el jefe de operaciones del CICR, Dominik Stillhart.
"Cuando una madre o un madre trae a su hijo y nos dice que el pequeño se está muriendo, al final salen de aquí con su bebé sano y contento. Es una de las pocas cosas que me hacen feliz", ha concluido el supervisor de Baidoa.