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Cameron urge a "aceptar" el resultado del referéndum y defiende la "soberanía" británica para decidir su futuro

Confirma que la negociación será "decidida" por su sucesor, aunque activa un grupo interministerial para activar el divorcio
El primer ministro británico, David Cameron, ha subrayado que la salida de Reino Unido de la Unión Europea certificada en el referéndum del pasado jueves es una "decisión que debe ser aceptada" y, aunque las negociaciones que conducirán a la clausura de una relación de 43 años corresponderán a su sucesor, "el proceso debe empezar ahora".
En una intervención en el Parlamento para evaluar la situación post-Brexit, la primera desde que anunciase su dimisión como consecuencia de la derrota por su apuesta por la continuidad, Cameron ha asegurado que mantiene sus reservas sobre el desenlace de la histórica consulta, pero ha defendido la "soberanía" británica para decidir su futuro y ha reivindicado que la fórmula que regirá una vez sesgados los lazos comunitarios "dependerá solamente de Reino Unido".
Aunque ha insistido en que tanto la negociación como los detalles de la misma "competerán al nuevo Gobierno" que resulte del nombramiento de su relevo en Downing Street, el todavía primer ministro ha transmitido un claro mensaje a quienes tomen su testigo: "Abandonar la UE no significa mostrar la espalda a Europa y al resto del mundo".
"Creo que todos estamos de acuerdo en que queremos los más fuertes vínculos económicos con la UE y estoy seguro que todos queremos que continúe nuestra amplia cooperación en materia de seguridad para la prosperidad y la seguridad de nuestra gente", ha declarado ante una Cámara de los Comunes cuyas bancadas conservadoras han cerrado filas en torno a su aún líder.
"UNIR AL PAÍS"
Además, tras las divisiones provocadas por la campaña, el 'premier' ha hecho especial hincapié en la "responsabilidad fundamental de unir al país", especialmente tras los acontecimientos de corte xenófobo acaecidos en los últimos días en Reino Unido. "No permitiremos crímenes de odio", ha advertido.
De igual modo, ante las crecientes especulaciones sobre la posibilidad de una segunda consulta, alimentados por una iniciativa parlamentaria que suma millones de firmas y el propio posicionamiento de diputados que se resisten a aceptar el Brexit, Cameron ha incidido en que "esta cámara no debería bloquear la voluntad de los británicos", si bien ha rechazado reiteradamente posicionarse sobre la vía a seguir. "Eso competerá al nuevo Gobierno", ha incidido.
En consecuencia, apuestas como la de unirse al Área Económica Europea quedan en manos de quien lo releve en el Número 10, puesto que "todas las decisiones clave deberán esperar al próximo primer ministro". Aún y así, se ha mostrado convencido de que los trámites pueden arrancar y ha confirmado los contactos con los pesos pesados del continente, con quienes ha acordado la hoja de ruta más inmediata.
De momento, ha constituido una unidad gubernamental de la UE, una comisión interministerial que se encargará de la "más compleja e importante tarea que ha afrontado la función pública en décadas". Formada por personal de la Oficina de Gabinete, del Ministerio del Tesoro y del de Asuntos Exteriores, entre otros, Cameron ha garantizado que contará "con los más brillantes e informará a todo el Gobierno".
TRANSICIÓN
El objetivo es guiar el proceso tanto para "cuestiones de transición", como para aquellas que vendrán una vez su sucesor asuma el cargo, con el propósito de que "el próximo primer ministro cuente con el mejor asesoramiento desde que tome posición". Asimismo, ha garantizado que la nueva era "implicará" a los Gobiernos de Escocia, Gales, Irlanda del Norte, Gibraltar y "todos los centros de poder regionales", incluyendo la Asamblea de Londres, un territorio que votó mayoritariamente por la permanencia.
Ademas, Cameron ha informado de que durante el fin de semana había hablado con la canciller alemana, Angela Merkel, y con el presidente francés, François Hollande, con quienes acordó que no sea su administración la que active el artículo 50 del Tratado de Lisboa. El objetivo, según ha aclarado, es "determinar primero qué tipo de relación se quiere tener con la UE, una cuestión que depende del próximo primer ministro".
Según había avanzado cuando anunció su renuncia, su convencimiento de que "el país necesita uno nuevo" no fue "una decisión tomada a la ligera", pero ha insistido en que va "en el interés nacional". "Soy el primero que reconoce nuestra fortaleza como país", ha defendido, pese a que el dictamen de las urnas no es "el resultado que quería, ni el que creyese el mejor para el país que amo".
Por ello, ha decidido "no retirar lo dicho sobre los riesgos" que conllevará la ruptura, ni sobre los "desafíos de los nuevas negociaciones", si bien, de momento, no habrá "cambios inmediatos" en algunas de las cuestiones que se espera dificulten el acuerdo, como el futuro de los tres millones de ciudadanos comunitarios que residen en Reino Unido y los cerca de dos millones de británicos afincados en el resto de la UE.
ESTABILIDAD ECONÓMICA
Cameron ha querido también apelar a "tomar confianza del hecho de que Reino Unido se encuentra en una posición de fuerza gracias a los pasos dados en el pasado". "Estamos bien situados para afrontar los retos: tenemos la tasa de paro más baja de nuestra historia, hemos reducido el déficit del 11 por ciento a una previsión de menos del 3 por ciento este año y nuestro sistema financiero es más resistente de lo que era antes de la crisis", ha defendido.
De igual modo, después de que el titular del Tesoro, George Osborne, emitiese un mensaje de estabilidad esta mañana, en línea con el transmitido por el gobernador del Banco de Inglaterra (BoE) nada más confirmarse el Brexit, el primer ministro ha puesto en valor los "robustos planes de contingencia puestos en marcha" por ambos organismos, que estarán "en contacto constante en los próximos días y no dudarán en tomar nuevas acciones, si fuesen necesarias".
En relación al Presupuesto de emergencia que Osborne había anunciado durante la campaña en caso de divorcio, Cameron ha coincidido con su ministro del Tesoro en que "será responsabilidad del nuevo Gobierno decidir cómo reaccionar si hay problemas económicos", pero ha avanzado que la medicina fiscal como consecuencia del Brexit será complicada: "No hemos trabajado así de duro para permitir que lo logrado se desperdicie de fácilmente".
RÉPLICA DE CORBYN
Por su parte, el líder de la oposición, Jeremy Corbyn, sumido en una batalla por su propia supervivencia política, ha aprovechado su intervención para denunciar una campaña que ha calificado de "divisoria y negativa". "Ha sido desalentadora y ahora --los partidarios de abandonar-- ya se desmarcan de las promesas, es vergonzoso que prometiesen lo que sabían que no se podía cumplir", ha criticado.
Además, Corbyn ha expresado que aunque existe una "preocupación real sobre la inmigración" en la sociedad británica, "mucho del debate ha sido divisorio y parece" que está detrás del "aumento de incidentes racistas" en los últimos días.
Por ello, aunque ha apelado a "respetar" a la mayoría que apostó por la ruptura con Bruselas, su opinión es que este desenlace se dio como consecuencia de que "muchas comunidades se sienten abandonadas no por la UE, sino por el Gobierno conservador".