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Las mujeres en el Caúcaso Norte: Víctimas, heroínas o islamistas radicalizadas

El conflicto armado entre Rusia y los insurgentes en el Caúcaso Norte, que se prolonga desde hace más de dos décadas, ha producido grandes transformaciones en el estatus y el papel de la mujer en la región. Ante este cambio de rol, las mujeres se han convertido en las verdaderas víctimas, en proveedoras de seguridad o incluso en perpetradoras de la violencia tanto en Chechenia como en las Repúblicas vecinas de Ingusetia y Dagestán, ha asegurado Internacional Crisis Group (ICG).
Tras años de inestabilidad, el conflicto ha derivado en regímenes autoritarios, políticas tradicionalistas e ideologías que han deteriorado profundamente los derechos de las mujeres, especialmente en Chechenia, el área más afectada por el conflicto. Las capacidades del Estado se han erosionado, las instituciones se han debilitado y en cambio ha incrementado el predominio de prácticas religiosas y tradicionales así como de ideologías intolerantes.
MUJERES SIN DERECHOS
Mujeres y niñas son asesinadas por motivos de honor, violencia doméstica, secuestros y matrimonios tempranos. En algunos pueblos de Dagestán, además sufren la mutilación genital. Mientras en Chechenia e Ingusetia muchas son despojadas de sus hijos tras el divorcio, justificándolo en la "tradición", según la cual los hijos deben crecer en la familia del padre, y muchas veces incluso les son negados los derechos de visita. Además en Chechenia, la violencia entre parientes cercanos apenas es perseguida y si este tipo de crímenes son conocidos públicamente, la víctima puede ser incluso asesinada para "purgar la vergüenza de su familia".
Los centros de maternidad en la región no cumplen con los estándares aceptables lo que provoca muertes por maternidad y heridas que podrían evitarse, ha asegurado ICG. La corrupción es habitual en el sistema sanitario: las mujeres embarazadas sólo reciben la ayuda adecuada si es a través de sobornos, pero tampoco estos garantizan la calidad de los cuidados, pues a menudo las mujeres se encuentran con médicos incompetentes y negligentes. No es de extrañar, por tanto, que la mortalidad infantil en el la región este del Caúcaso Norte sea casi el doble que en las regiones desarrolladas por Rusia.
Según ha relatado ICG, en Ingusetia se han registrado varios casos de negligencia criminal, incluso en algunos las mujeres han perdido a sus bebés y sus órganos reproductivos y una de ellas ha muerto. El último caso se registró en septiembre de 2015, sin embargo, las investigaciones no han solucionado nada. En Dagestán, tres mujeres han muerto en un hospital en la ciudad de Kizilyurt en los dos últimos meses como resultado de negligencias. A principios de este año, la muerte de una mujer en el centro de maternidad de Dagestán provocó cientos de manifestaciones en las calles que generaron grandes disturbios.
La mayoría de estos crímenes están penalizados bajo la legislación rusa. Sin embargo, Rusia se muestra reacia a fortalecer algunos aspectos de sus leyes cuando se trata de infracciones relacionadas con el género. De hecho, en algunas de sus repúblicas del Caúcaso Norte, los problemas que afectan a las mujeres continúan sin ser investigados ni se informa sobre ellos, y son dirigidos de manera insuficientemente por las autoridades centrales y las locales.
ATRAPADAS EN UN TRIÁNGULO LEGAL
Aunque la legislación rusa es bastante progresista en relación con los derechos de las mujeres el problema reside en que en Chechenia, Ingusetia y Dagestán no sólo rige la legislación rusa sino que coexisten tres sistemas legales diferentes: El Derecho consuetudinario, la ley Sharia y/o la legislación rusa. Todos ellos abiertos a interpretaciones arbitrarias, lo que muchas veces se traduce en violaciones de los derechos de las mujeres.
El sistema legal ruso es corrupto y presenta dificultades de aplicación. Incluso cuando un tribunal toma una decisión a favor de la mujeres, las autoridades locales pueden sabotear su implementación, especialmente en Chechenia. ICG ha señalado que se suelen ignorar las sentencias favorables para la mujer en las disputas por la custodia, alegando la "tradición". En uno de los casos, llevado al Tribunal Europeo para los Derechos Humanos, Rusia aludió a la "tradición" como un obstáculo en las sentencias relativas a la custodia. En estas regiones, muchas mujeres han sido separadas de sus hijos ilegalmente durante años.
EL IMPACTO EMANCIPADOR DEL CONFLICTO
Las mujeres han cargado con un gran lastre sobre sus hombros durante las dos guerras de Chechenia. Mientras los hombres luchaban en el frente, las mujeres se han convertido en las principales sustentadoras del hogar, cuidando a la vez de sus hijos y reparando sus casas, dañadas por los ataques. Las mujeres han negociado con el Ejército y cuando los hombres fueron secuestrados por los servicios de seguridad, bloquearon las carreteras, convocaron y llevaron a cabo manifestaciones y estuvieron durante días en las instituciones oficiales tratando de averiguar su paradero. Algunas comenzaron incluso a informar de los crímenes y se convirtieron en defensoras de los Derechos Humanos.
Paradójicamente, las condiciones extremas han llevado a las mujeres a emanciparse. La presión de la "tradición" las ha obligado a asumir papeles de liderazgo en la sociedad. Sin embargo, a pesar de que muchas mujeres son a la vez las sustentadoras de la familia y amas de casa, desde que comenzó la guerra su estatus ha cambiado para peor. Después de que las tropas federales tomaran el control en Chechenia en 2003, el Kremnlin lanzó su política de "Chechenización", por la que la mayoría de las funciones políticas, militares y administrativas fueron transferidas a etnias chechenas, concediendo el poder a la familia separatista, Kadirov.
El dictador de Chechenia, Ramnzan Kadirov declaró que su régimen iba a restaurar por completo los valores tradicionales y morales, lo que se tradujo en una gran presión para las mujeres, a las que el dictador considera como propiedad de sus maridos cuya labor principal debe ser cuidar a sus hijos.
El dictador considera que la poligamia es la solución cuando las mujeres desobedecen o ignoran la ley tradicional: "es mejor ser la segunda o la tercera esposa que ser asesinada". Aunque, Kadirov ha prohibido el matrimonio a los menores de edad y los secuestros nupciales, dados los casos de hombres de los servicios locales de seguridad que han obligado a chicas muy jóvenes a contraer matrimonio.
LA RADICALIZACIÓN DE LAS MUJERES
Por último, las mujeres en el Caúcaso Norte no sólo se han convertido en víctimas o en defensoras de la paz, sino que a veces, han sido ellas mismas las que han generado la violencia y propagado el radicalismo.
Desde el año 2000, Rusia ha sido bombardeada por ataques suicidas 82 veces, en tales ataques estaban involucrados 125 sucidas, de los cuales 52 eran mujeres. ICG, ha informado de que en Dagestán, muchas mujeres jóvenes adoptan los aspectos más radicales del Islam. En los dos últimos años muchas mujeres procedentes de la región del Caúcaso Norte se han unido a las filas del Estado islámico en Siria e Irak.
Las causas que llevan a las mujeres a radicalizarse y unirse al Estado Islámico son similares a las de los hombres, sin embargo, hay algunas causas específicas que lo explican: Las presiones de una sociedad tradicional, la falta de oportunidades y la libertad de tomar sus propias decisiones de vida, los abusos sexuales o relaciones traumáticas con sus maridos, hermanos o padres. Tal y como ha afirmado ICG, entender estas causas es esencial para llevar a cabo estrategias efectivas contra la radicalización.