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El fiscal general de Colombia señala filtraciones en la Policía que ayudaron a bandas del 'Bronx' a escapar

El fiscal general en funciones de Colombia, Jorge Perdomo, ha asegurado que si bien el operativo del pasado fin de semana en el polémico barrio del 'Bronx', en la capital, acabó con numerosas detenciones, algunos líderes de las bandas de delincuentes pudieron huir gracias a filtraciones por parte de la Policía.
"Estos cabecillas no viven en estos sitios", ha señalado Perdomo, según declaraciones recogidas por la prensa colombiana. "Son personas que viven en otros lugares, pero el grado de penetración que tienen en la Policía y la Fiscalía ya la tenemos documentada y eso es lo que vamos a avanzar en esta investigación", ha señalado.
Además de señalar que no se debe repetir la situación que se ha registrado hasta el momento en el barrio, donde se hacía la 'vista gorda', ha indicado que la Fiscalía está investigando llamadas telefónicas que puedan dar alguna información sobre dónde se originó la filtración que permitió la huida de los denominados 'peces gordos' de las bandas, tal y como recoge el diario 'El Tiempo'.
INVESTIGACIÓN DEL 'BRONX'
La investigación de este operativo, cuyo objetivo eran las bandas que controlan el tráfico de drogas y las fiestas clandestinas en Bogotá, se inició en mayo de 2015, cuando dos agentes del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía fueron retenidos y torturados por los 'sayayines', como se denomina a los sicarios y vigilantes de seguridad de las mafias del barrio. "Para la Fiscalía, este fue un caso de honor", ha indicado Perdomo.
En este caso, dos agentes --un hombre y una mujer-- fueron retenidos durante ocho horas, a los que amenazaron con cortarles los dedos y manos con machetes y con los que practicaron la 'ruleta rusa', un "juego" en el que se realizan diversos disparos contra alguien con un revólver que sólo tiene una bala en el tambor.
Tras el operativo, que se saldó con la liberación de 200 esclavas sexuales, se conoció la existencia de instalaciones de secuestro y tortura en diferentes viviendas del barrio, donde se hallaron machetes, armas de fuego o sogas, entre otros materiales.
Asimismo, las autoridades indicaron entonces que incluso tenían perros, para "evitar que los secuestrados escaparan" y "obligar a los menores a ceder ante las exigencias sexuales de sus captores".