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Davutoglu confía en acuerdo con la UE pero avisa de que no va a "regatear" sobre una cuestión "humanitaria"

El primer ministro turco, Ahmut Davutoglu, ha confiado en cerrar un acuerdo este viernes con los líderes europeos para la deportar a Turquía a miles de refugiados llegados a Grecia, pero ha avisado de que no aceptará "regatear" sobre una cuestión que es "humanitaria".
"Por su puesto que la UE y Turquía tenemos el mismo objetivo de ayudar a los refugiados sirios en especial y de contar con un nuevo matiz en nuestro continente en la manera correcta", ha declarado a la prensa a su llegada al Consejo europeo.
Davutoglu ha recalcado que la crisis de refugiados no es una cuestión para "negociar", sino que es un elemento "humanitario" y que ese será el planteamiento que defenderá en la negociación.
El primer ministro turco se reúne a estas horas con el presidente del Consejo, Donald Tusk; el jefe del Ejecutivo comunitario, Jean-Claude Juncker; y el primer ministro holandés y presidente de turno de la UE, Mark Rutte, para analizar la oferta de acuerdo consensuada la pasada noche por los Veintiocho. Tusk confía en poder reanudar en torno a las 13:00 horas la reunión a Veintiocho para sellar el acuerdo definitivo.
Se trata de la segunda cita al más alto nivel en una semana que mantienen la Unión Europea y Ankara, lo que a juicio de Davutoglu es prueba de que es esencial contar con un nuevo impulso en las relaciones bilaterales y la pertenencia de Turquía al club comunitario.
Con todo, el mandatario turco se ha quejado de que su país acoge a más de 2,7 millones de refugiados sin que haya recibido "ninguna ayuda significativa de nadie".
"Estoy seguro, espero, que seamos capaces de lograr nuestro objetivo de ayudar a todos los refugiados", ha concluido.
Las bases del acuerdo se cerraron la semana pasada entre la UE y Ankara y contemplan la expulsión a Turquía de todos los inmigrantes irregulares que lleguen a Grecia, incluidos los refugiados sirios, aunque desde Bruselas se asegura que no habrá devoluciones en caliente ni colectivas y que se dará un trato individualizado a cada solicitud de asilo.
A cambio de que Ankara acepte el retorno de todos los inmigrantes irregulares llegados a Grecia, la UE se compromete a reubicar en los Estados miembros a un número equivalente de refugiados sirios instalados ya en Turquía, bajo el patrón de "uno por uno", hasta que se logre frenar el flujo irregular en la frontera.
El objetivo europeo es que, cuando el paso "se reduzca a cero o prácticamente a cero", el modelo de acogida se transforme en un mecanismo voluntario de reubicación, en el que, por el momento, sólo Alemania y otros seis países se han mostrado dispuestos a participar.
En su reunión del jueves, los líderes europeos incorporaron cambios "mínimos" en la propuesta con el objetivo de reforzar el papel del Alto Comisionado de Naciones Unidas para el Refugiado (ACNUR) en el proceso y también de subrayar que cada demanda de asilo será tratada de manera individual. Con ello esperan superar las dudas sobre el respeto del Derecho internacional que ha despertado el proyecto de acuerdo.
El Gobierno truco aspira, además, a doblar hasta los 6.000 millones de euros la ayuda europea recibida para atender a los refugiados y agilizar tanto el fin de la exigencia de visados, como la apertura de nuevos capítulos para la adhesión.
Sin embargo, Chipre ya ha dejado claro que no aceptará ningún acuerdo que permita la apertura de capítulos o favorezca el final de los visados si Turquía no cumple con sus "obligaciones" y reconoce la existencia del país.