Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Demirtas colaborará en la nueva Constitución turca pero acusa a Erdogan de aniquilar "a la resistencia kurda"

El colíder de la principal formación prokurda de Turquía, Selahattin Demirtas, ha manifestado este domingo que colaborará en la redacción de la nueva Constitución turca a pesar de la campaña militar que el Ejército está librando contra las milicias del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) que está aniquilando "a la resistencia kurda".
"A pesar de las graves diferencias que mantenemos con el Partido Justicia y Desarrollo (del presidente, Recep Tayyip Erdogan), estaremos en la comisión de reconciliación constitucional y nos reuniremos con ellos sin prejuicios para perseguir la paz", ha declarado ante los delegados de un congreso de su Partido Democrático de los Pueblos (HDP).
"Hay que juntarse, poner las diferencias a un lado y comenzar las negociaciones", ha aseverado en comentarios recogidos por la agencia de noticias kurda Rudaw, antes de reiterar sus peticiones al Gobierno de Turquía para que "deje de matar inocentes en nombre del antiterrorismo".
"No pueden entrar ni las ambulancias en las zonas de combate", ha explicado el líder prokurdo, quien recordó que "hay toques de queda y redadas contra civiles desde hace 53 días en el sureste del país".
La Constitución turca es un tema espinoso porque combinaría una ampliación de derechos y libertades que podría quedar coartada si Erdogan cumple con su objetivo de incrementar sus poderes presidenciales con un carácter cada vez más autoritario, como teme la oposición y parte de la comunidad internacional.
El Partido Justicia y Desarrollo de Erdogan ostenta la mayoría parlamentaria pero necesita el respaldo de al menos 14 diputados de la oposición para someter la nueva carta magna a referendum y 50 votos más para impulsar el texto constitucional en un Parlamento profundamente polarizado.