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El Ejército de Pakistán mata a 29 insurgentes en el norte paquistaní y avanza en Swat

El Ejército de Pakistán aseguró hoy haber matado en las últimas horas a 29 integristas en su operación contra los talibanes en el norte del país, la mayoría de ellos en la principal población de Swat, Mingora, donde las tropas hicieron un "progreso considerable".
En rueda de prensa en Islamabad, televisada por los medios del país, el portavoz militar, Athar Abbas, detalló que las fuerzas de seguridad están registrando casa por casa en Mingora, ciudad en la que tuvieron lugar de nuevo "intensos enfrentamientos" que se saldaron con la muerte de 18 integristas.
Abbas aseguró que el núcleo duro de los talibanes en Swat se halla en Mingora y agregó que algunos están intentado escapar a distritos vecinos, aunque las tropas han conseguido arrestar a 14 de ellos en las últimas 24 horas.
El portavoz había cifrado días atrás en entre 300 y 400 los insurgentes presentes en la ciudad, de la que han huido la mayoría de sus 300.000 habitantes.
Las fuerzas de seguridad lanzaron el pasado sábado una operación para recuperar Mingora, cuyo control es considerado clave por los analistas.
Abbas subrayó que de momento las bajas civiles están siendo "mínimas", aunque evitó ofrecer una cifra a los medios durante su comparecencia.
Algunos analistas y expertos de inteligencia consultados por Efe consideran que los civiles están siendo víctimas de la ofensiva a causa de las habituales tácticas de bombardeos aéreos utilizadas por las fuerzas de seguridad.
El Ejército contrarrestó además anoche en Dir, demarcación vecina de Swat, un ataque insurgente contra un puesto de control perpetrado por más de un centenar de integristas.
Según Abbas, en los choques fallecieron ocho insurgentes y dos soldados, mientras que otros cuatro militares perdieron la vida y once resultaron heridos en diferentes áreas septentrionales del país, principalmente en Swat.
Más de 1.100 talibanes y cerca de 70 soldados han muerto en el norte de Pakistán desde el inicio de las hostilidades, que han causado un éxodo masivo de población civil de las áreas afectadas.
Según las autoridades y la ONU, desde primeros de mayo unos 2,38 millones de personas se han registrado como desplazados, mientras que otros 550.000 civiles ya habían abandonado sus hogares por las ofensivas militares que tuvieron lugar en 2008.
La organización "Human Rights Watch" hizo hoy un llamamiento a las autoridades paquistaníes para que levanten temporalmente el toque de queda en las zonas de conflicto.
En un comunicado, el organismo denunció que "cientos de miles de civiles siguen atrapados en la región", donde hay "gran escasez de alimentos, agua y medicinas".
Mientras, el primer ministro paquistaní, Yusuf Razá Guilani, criticó hoy, durante un encuentro con senadores de EEUU de visita en Pakistán, que la comunidad internacional ha aportado de momento sólo una pequeña cantidad de la ayuda económica prometida para los desplazados, según un comunicado oficial.