Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El Ejército asegura haber matado a 30 milicianos en una nueva jornada de bombardeos en Waziristán del Norte

El Ejército de Pakistán ha asegurado este martes haber matado a al menos 30 milicianos en una nueva jornada de bombardeos en la región de Waziristán del norte, en el marco de su operación contra las posiciones de los talibán en la zona.
En su comunicado, el servicio de prensa del Ejército ha detallado que seis "escondites" utilizados por los milicianos han sido destruidos en el área de Datta Jel, ubicada a unos 40 kilómetros de la localidad de Miranshah, tal y como ha recogido la cadena de televisión británica BBC.
Los bombardeos han tenido lugar apenas un día después de que al menos dos soldados paquistaníes y siete presuntos terroristas de nacionalidad uzbeka murieran en un enfrentamiento en la carretera que conecta las localidades de Miranshah y Datta Jel.
El Ejército ha asegurado que, por el momento, la operación 'Zarb i Azb' se ha saldado con la muerte de 550 milicianos, mientras que 30 militares han fallecido en los combates.
El mayor general del Ejército de Pakistán Zafarulá Jan afirmó a principios de julio que los altos cargos talibán presentes en la región de Waziristán del Norte abandonaron la zona antes del inicio de la ofensiva militar contra sus posiciones, que tuvo lugar a mediados de junio.
El Ejército ha enviado aviones de combate para bombardear posiciones de los talibán paquistaníes al inicio de la operación tras el ataque contra el aeropuerto de Karachi, el mayor de Pakistán, y la ofensiva terrestre se dio por comenzada a principios de julio.
Muchos de los residentes de la zona que se han quedado --se desconoce su número-- afirman que no pueden permitirse pagar coches para que les lleven a lugares seguros como Bannu, una localidad en el extremo de la región, donde se han instalado la mayoría de los desplazados.
Algunos de los milicianos vinculados con Al Qaeda más temidos están escondidos en las montañas de Waziristán del Norte y usan la zona como rampa de lanzamiento para ataques contra Pakistán así como contra las fuerzas de la OTAN en el vecino Afganistán. De acuerdo con los refugiados, los asentamientos en Waziristán del Norte han quedado reducidos a ciudades fantasma.