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Fallece en una prisión de Burundi el exministro y diplomático ruandés Jacques Bihozagara

((Esta noticia sustituye a la anterior sobre el mismo tema para aclarar el titular de la misma. Disculpen las molestias))
El exministro y diplomático ruandés Jacques Bihozagara ha fallecido este miércoles en una prisión de la capital de Burundi, Buyumbura, donde se encontraba detenido desde diciembre de 2015 por supuesto espionaje.
Fuentes de la prisión de Mpimba citadas por la emisora Radio France Internationale han asegurado que Bihozagara se encontraba "muy bien" durante el martes, si bien fue hospitalizado el miércoles a causa de una enfermedad no especificada.
Estas mismas fuentes han agregado que el diplomático, quien fue embajador en París y Bruselas, entre otros destinos, murió unos 20 minutos después de ingresar en el hospital de la prisión.
El embajador de Ruanda en Burundi, Amandin Rugira, ha confirmado las informaciones a través de la red social Twitter, apuntando que por el momento se desconocen las causas del fallecimiento de Bihozagara.
Por su parte, fuentes del Ministerio de Exteriores ruandés han reclamado a Burundi que "aclare esta muerte súbita", recalcando que la misma "genera muchas preguntas".
Bihozagara fue detenido el 4 de diciembre de 2015 por el Servicio Nacional de Seguridad, que depende del presidente, Pierre Nkurunziza, que le acusó de "trabajar para los servicios de seguridad de su país", en medio del deterioro de las relaciones bilaterales.
En diciembre de 2015, Buyumbura acusó a Kigali de apoyar a un grupo rebelde --que está reclutando a soldados burundeses en su territorio-- con el objetivo de expulsar a Nkurunziza. Unos cargos que el presidente de Ruanda, Paul Kagame, ha rechazado.
Sin embargo, un informe confidencial entregado en febrero por expertos de Naciones Unidas al Consejo de Seguridad del organismo acusa a Ruanda de reclutar y entrenar a refugiados burundeses con el objetivo de derrocar al presidente de Burundi.
LA CRISIS EN BURUNDI
El país africano está envuelto en una crisis política desde que el presidente decidiera presentarse a un controvertido tercer mandato, algo que la oposición criticó como inconstitucional. Desde entonces, han muerto al menos 400 personas y unas 220.000 han huido a países vecinos.
La oposición aseguró que su reelección violaba los términos del acuerdo de paz que se firmó en 2005 tras doce años de guerra civil. Este acuerdo de paz incluía reformas en el Ejército, que fue absorbido por los rebeldes, de mayoría hutu, y que había sido dirigido por la minoría tutsi.
Nkurunziza ha acusado en numerosas ocasiones a Ruanda y a otros países de Occidente de entrometerse en sus asuntos internos, si bien el presidente ruandés, Paul Kagame, ha rechazado dichas acusaciones.
Los países occidentales temen que Burundi podría vivir de forma interna un conflicto entre etnias, desestabilizando la región que fue testigo del genocidio de Ruanda en 1994. Al igual que Ruanda, Burundi posee una mayoría étnica hutu y una minoría tutsi.