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La Fiscalía anula en el último momento la citación de Lula por un piso de lujo

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ha obtenido una medida cautelar del Consejo Nacional del Ministerio Público para no tener que declarar este miércoles por la supuesta propiedad de un tríplex en Guarujá que estaría relacionado con la trama de sobornos en torno a la petrolera estatal, Petrobras.
Lula había sido citado junto a su mujer, Marisa Letícia, en las dependencias del Ministerio Público de Sao Paulo para prestar declaración --por primera vez-- como investigado, pero el Consejo Nacional ha anulado su comparecencia tan sólo unas horas antes.
El Consejo ha avalado el recurso presentado por un diputado del Partido de los Trabajadores (PT), Paulo Teixeira, que alegó un error de forma ya que el fiscal que solicitó la declaración del expresidente --Cassio Conserino-- no pertenece al mismo juzgado que tramita la acción contra la cooperativa Bancoop, vinculada al PT y responsable de apartamentos a través de los cuales se habrían blanqueado sobornos.
Conserino solicitó la comparecencia al considerar que hay indicios de que Lula y su familia intentaron ocultar la verdadera propiedad de un tríplex situado en el Edificio Solaris, en Guarajá (Sao Paulo), lo que constituiría un delito de blanqueo de capitales. Sin embargo, para Teixeira hay una "flagrante persecución política".
Los promotores de la citación ya han anunciado que recurrirán la decisión del Ministerio Público, según el periódico 'O Globo'. Sin referirse directamente a Lula, Conserino ha advertido de que seguirá investigando "los graves hechos que implican a personas que se consideran por encima de la ley".
TENSIÓN EN LA CALLE
La tensión también se ha trasladado a pie de calle, a las puertas de las oficinas de la Fiscalía de Sao Paulo donde Lula debía haber prestado declaración este miércoles. Partidarios y detractores del expresidente se han enfrentado y la Policía ha llegado a intervenir con gases lacrimógenos y granadas aturdidoras.
Los choques aparentemente comenzaron cuando miembros de la Central Única de Trabajadores (CUT), el principal sindicato del país y aliado del Gobierno de Dilma Rousseff, se encararon a unos opositores para tratar de retirar un muñeco hinchable que parodiaba a Lula vestido de presidiario.