Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Friedrich Nietzsche, el nihilismo hecho carne

Friedrich Nietzschetelecinco.es

Este miércoles se cumplen 170 años del nacimiento de Friedrich Nietzsche, uno de los pensadores más admirados y odiados de la historia de la filosofía contemporánea, así como uno de los mayores exponentes del nihilismo.

La influencia de Friedrich Nietzsche  se ha dejado notar en las generaciones posteriores de filósofos pero, lejos de centrarse en este ámbito, ha calado en disciplinas tan dispares como la poesía, el teatro, la sociología, la política e, incluso, la teología.
A pesar de que también dedicó su vida a la poesía, la música y la filología, Friedrich Wilhelm Nietzsche, que nació el 15 de octubre de 1844 en Röcken, Prusia, siempre será recordado por su aportación en el campo de la filosofía, en la que criticó de forma exhaustiva la religión y la cultura.
Marcado siempre por su delicada salud, incluyendo interminables jaquecas y una visión limitada, Nietzsche creció rodeado bajo la influencia religiosa de su padre y su abuelo, que eran pastores protestantes. Asimismo, desde pequeño mostró una especial sensibilidad hacia las letras y la música que marcarían sus futuras obras.
GUERRA Y MÚSICA
Nietzsche estudió teología y filología clásica en la Universidad de Bonn, dejando la primera para centrarse en la segunda, cuyo aprendizaje continuó en la Universidad de Leipzig. Sus habilidades en este campo eran tan reseñables que llegó a ser profesor de filología griega en la Universidad de Basilea con tan sólo 24 años.
Tan sólo dos años antes de conseguir esta cátedra, en 1867, Friedrich comenzó el servicio militar voluntario con la división de artillería prusiana de Naumburgo. Un año después, un accidente a caballo le apartó del servicio.
Pero la guerra volvería a su vida en 1870. Nietzsche consiguió un permiso para servir en el bando prusiano durante la guerra franco-prusiana como médico camillero.
Esta experiencia le marcaría para siempre ya que contrajo difteria, sífilis y disentería lo que, sumado a su ya de por sí mala salud, provocó un definitivo deterioro de su calidad de vida.
Durante esta época conoció a Richard Wagner, personaje clave en su vida tanto personal como profesional. De hecho, sus primeras obras filosóficas están claramente influenciadas por la música, como 'El origen de la tragedia a partir del espíritu de la música'.
Esta obra generó todo tipo de críticas hacia la figura de Nietzsche desde el mundo de los pensadores, momento en el que Wagner salió en su defensa. Esta campaña de desprestigio no hizo más que propiciar su aislamiento de la comunidad filosófica y acrecentar su halo de filósofo incomprendido.
Entre 1873 y 1876 publicó cuatro ensayos: 'David Strauss: El confesor y el escritor', 'Sobre el uso y el abuso vital de la Historia', 'Schopenhauer como educador', y 'Richard Wagner en Bayreuth', en los que criticaba la cultura alemana de la época.
Su ruptura con Wagner vino impulsada tras la publicación de 'Humano, demasiado humano', obra en la que Nietzsche se aleja cada vez más la filosofía pesimista del músico, explorando desde la metafísica a la moralidad, pasando por la religión y el sexo.
NIHILISMO Y ENFERMEDAD
La salud de Nietzsche comienza a deteriorarse a marchas forzadas, lo que le obliga a dejar su cátedra en Basilea y a viajar en busca de climas más favorables con sus problemas físicos.
En 1882 publicó 'La gaya ciencia' y conoció a Lou Andreas Salomé, una escritora rusa, con quien mantuvo una romance que no llegó a durar ni un año por las interferencias de la hermana del autor, Elisabeth, con la que siempre mantuvo una tensa relación.
En esta época surgió una de sus obras más reconocidas a día de hoy, 'Así habló Zaratustra' (1883), de la que tan solo editó 40 copias. En ella, Nietzsche se centra en la muerte de Dios, la idea del superhombre, la voluntad de poder y el eterno retorno de la vida.
No fue bien recibida en su época y le alejó aún más del ámbito universitario alemán, donde jamás pudo exponer esta obra.
Su salud, que no mejoró en ningún momento, sufrió un nuevo revés el 3 de enero de 1889 debido a un colapso mental tras el cual fue ingresado en un centro psiquiátrico, debido a los signos de demencia y megalomanía que acusaba. Un año después, su madre le saca de la clínica y le lleva a su casa de Naumburgo.
Hasta este colapso, Nietzsche había escrito textos tan controvertidos para la época como 'El Anticristo', 'Ecce Homo', 'Nietzsche contra Wagner' o 'El crepúsculo de los ídolos'. Debido a la enajenación mental del autor, sus amigos Franz Overbeck y Peter Gast toman el control de su obra y fueron publicando estos escritos, no sin reservas debido a la crudeza de su contenido.
Después de la muerte de su madre, su hermana Elisabeth comenzó a cuidarle, al tiempo que tomaba el control de la publicación y los derechos de la obra de Nietzsche. En agosto de 1900, contrae neumonía, enfermedad que le lleva a la muerte un 25 de agosto.
Su muerte no supuso el final de su influencia en la filosofía ya que sus pensamientos han llegado hasta nuestros días en las numerosas reediciones de sus escritos, que siguen generando polémica, admiración y odio a partes iguales.