Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Fujimori peleará este domingo por devolver a su familia al poder

Kuczynski parte con desventaja pero cuenta con el apoyo del 'antivoto'
Keiko Fujimori es la gran favorita para alzarse con la victoria en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, que se celebra este domingo en Perú, pero su único rival, Pedro Pablo Kuczynski, ha logrado acortar distancias en los últimos días, añadiendo incertidumbre a lo que parecía un triunfo seguro.
Fujimori ganó la primera vuelta del 10 de abril con un 39,85 por ciento de las papeletas, una amplia ventaja sobre los demás competidores --hasta una decena--, tal y como pronosticaban todos los sondeos sobre intención de voto.
El interés estaba entonces en conocer quién sería el adversario de Fujimori para este balotaje. Kuczynski se impuso a la líder izquierdista Verónika Mendoza, con un 20,99 frente al 18,80 por ciento, logrando así el pase a la segunda vuelta.
La jefa de Fuerza Popular no ha abandonado el primer puesto en ningún momento, pero en los últimos días las encuestas han evidenciado un notable avance de Kuczynski que en el mejor de los casos le sitúan a un punto y en el peor, a cinco.
Este estrecho margen pone en el aire la victoria de Fujimori, más en un país donde el voto es obligatorio y el 20 por ciento del electorado --unos 23 millones de personas-- no decide el sentido de su sufragio hasta verse ante las urnas.
Kuczynski cuenta además con una baza importante: el antivoto que genera la líder conservadora por el tenebroso pasado de su padre, el ex presidente Alberto Fujimori (1990-2000), condenado a 25 años de cárcel por crímenes de lesa humanidad.
Un 43 por ciento de los interrogados ha adelantado que "definitivamente no votará" por Fujimori. Este colectivo se ha dejado ver en las múltiples marchas que se han celebrado en estos dos meses en todo Perú contra la saga política.
Incluso los candidatos presidenciales descartados han decantado su apoyo hacia Kuczynski. "Hoy votar en blanco o viciado favorece a Keiko Fujimori en el conteo final, por eso, para cerrar el paso al 'fujimorismo', solo queda marcar PPK", ha dicho Mendoza en un vídeo.
VIEJOS CONOCIDOS
Los dos candidatos son caras habituales de la política peruana que, además, pertenecen al mismo espectro ideológico, el centro-derecha, por lo que en esta segunda fase de la campaña electoral han tenido que esforzarse para definir su espacio.
Fujimori, en contra de lo que hizo de cara al 10 de abril, ha retomado el discurso de "mano firme" para acabar con la inseguridad ciudadana, a pesar de que muchos podrían asociar este relato a los años de guerra sin cuartel de su padre.
"Él no tiene las cosas claras, él no tiene la mano firme para luchar contra este flagelo (...) A mí no me va a temblar la mano. Tengo los pantalones bien puestos", ha dicho Fujimori en uno de sus último actos electorales, en Lima.
Kuczynski, conocido como 'el gringo' --por su matrimonio con la estadounidense Nancy Lange y su trabajo en el Banco Mundial--, ha apostado todo su capital político a desprenderse de su apariencia elitista y convertirse también en el candidato de los pobres.
El aspirante de Peruanos por el Kambio (PPK) ha usado para ello Agua Limpia, una ONG que fundó en 2007 para llevar agua potable y saneamientos a 360.000 personas. Kuczynski ha prometido aplicar este programa a nivel nacional si gana la Presidencia.
El que fuera ex ministro de Economía durante el Gobierno de Alejandro Toledo ha recurrido asimismo a su dilatada experiencia. "Dicen que estoy viejo (77 años) y es cierto, pero el coco me funciona", ha subrayado en un encuentro con empresarios.
CONGRESO 'FUJIMORISTA'
Independientemente del resultado de las elecciones presidenciales, el 'fujimorismo' ya tiene asegurada su influencia en el próximo gobierno a través del Congreso, con 73 de los 130 escaños que forman la sede legislativa.
Destaca la presencia de Kenji Fujimori, que ha repetido como el diputado más votado a nivel nacional, un éxito que ha aprovechado para postularse como sucesor de su hermana al frente de Fuerza Popular, si esta es derrotada.
Paradójicamente, la segunda fuerza parlamentaria es el Frente Amplio de Mendoza, con 20 asientos, dos más que los obtenidos por PPK, de modo que, de lograr la victoria, Kuczynski estará obligado a encontrar socios en un Congreso que, como unicameral, tiene un enorme poder.
VOTANTES DESENCANTADOS
Los peruanos han arrastrado la desafección política de la primera vuelta hasta este domingo por los vaivenes que han marcado el proceso electoral desde el punto de vista jurídico y los constantes escándalos de corrupción.
El Jurado Nacional Electoral (JNE) expulsó de la carrera para suceder a Ollanta Humala a los aspirantes de Todos por el Perú, Julio Guzmán, y Alianza por el Progreso, César Acuña, dos de los candidatos con más opciones de desbancar a Fujimori.
En cambio, el JNE permitió salvar la candidatura a Fujimori, a pesar de la existencia de un vídeo en el que miembros de su campaña aparecían entregando sobres con dinero en un mitin, el mismo motivo por el que echó a Acuña.
Incluso la Organización de Estados Americanos (OEA) ha advertido sobre la falta de garantías. "Crítica al sistema de tachas del JNE es compartida por la comunidad internacional y la OEA", ha dicho su secretario general, Luis Almagro.
Estos descartes 'in extremis' han contribuido a aumentar la sensación de hartazgo entre los votantes peruanos, que en los últimos dos años han asistido a una sucesión de corruptelas que han salpicado a Humala y su círculo íntimo.
El abanico abarca desde la financiación de las últimas campañas del gobernante Partido Nacionalista Peruano (PNP) --que podrían haber recibido dinero del Gobierno venezolano-- hasta la primera dama, Nadine Heredia, acosada por investigaciones sobre blanqueo de capitales.
Estos casos han dinamitado la popularidad de Humala y su gabinete --con una rotación inédita de primeros ministros--, que ha caído a mínimos históricos, y cualquier opción de Heredia para suceder a su marido en el cargo, tal y como pretendía el PNP.
El escaso apoyo popular a Humala obligó al PNP a retirar la candidatura presidencial de Daniel Urresti y su eventual vicepresidenta, Susana Villarán, por miedo a perder la inscripción como partido político por no alcanzar el umbral mínimo de votos.
Así, el principal reto del próximo Gobierno --que por primera vez podría estar presidido por una mujer-- será, al margen de los desafíos económicos y de seguridad ciudadana, resucitar el interés en la política de una creciente clase media cada vez más desencantada.