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El Gobierno colombiano asegura que el proceso de paz con las FARC no busca la amnistía ni la criminalización

El jefe de la Delegación del Gobierno colombiano en el Proceso de Paz, dice que la paz supondrá la entrada de las FARC en la vida democrática
El jefe de la Delegación del Gobierno colombiano en el Proceso de Paz, Humberto de la Calle, ha explicado este martes que el objetivo de las conversaciones de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) no es la criminalización de los guerrilleros, sino conseguir una paz duradera. "No se trata de amnistía ni de procesos de criminalización", ha sentenciado.
Para ello, según ha explicado en un acto del Fórum Europa, las autoridades colombianas deben reconocer su parte de responsabilidad en el conflicto, de las misma manera que tienen que hacerlo los guerrilleros y paramilitares.
"No hemos ido a La Habana --donde se están realizando las conversaciones-- para conseguir impunidad, porque el Gobierno de Colombia también ha incurrido en violaciones de los Derechos Humanos al no protegerlos", ha dicho De la Calle para añadir que el Ejecutivo ya lo ha reconocido, incluso con la creación de una Ley de Víctimas que ya está siendo aplicada. Ahora es el momento de las FARC, "el balón está en su terreno", ha dicho.
Según ha contado, los representantes del Gobierno en las conversaciones "son conscientes de que la paz es algo más largo y que vendrá después. Ahora hay que acabar con el conflicto" y para ello De la Calle defiende que "el dilema no es escoger entre justicia y paz, sino conseguir la máxima justicia en la paz" centrándose en el tratamiento y resarcimiento de las víctimas.
Colombia está viviendo un proceso histórico que podría acabar con más de 45 años de conflictos, un momento que ha definido como "una oportunidad real para conseguir una etapa de paz duradera" en la que los miembros de las FARC puedan entrar en la democrática.
ENTRAR EN LA VIDA DEMOCRÁTICA
"La discusión no pasa por convencerles, es acotar y seguir una agenda para terminar con el conflicto", solo así "las FARC podrá entrar en la vida democrática y tendrá derecho a dar su opinión", ha recordado.
Además, De la Calle ha explicado que ya han llegado a acuerdos en tres de los seis puntos puestos sobre la mesa en La Habana, "acuerdos con salvedades, tengo que ser totalmente sincero con ustedes", ha advertido, pues no en todos los puntos han estado abiertamente de acuerdo el Gobierno y los guerrilleros. Pero al fin y al cabo, puntos de unión históricos que pasan por una reforma rural integral, el abandono de los cultivos de droga y un nuevo proyecto de apertura política.
"En el campo nació el conflicto y en el campo ha perdurado", ha dicho. Una lucha que termina afectando a la ciudad y se convierte en causa directa para rechazar, en la opinión de De la Calle, las voces que no entienden la relevancia del acuerdo sobre la agricultura al defender una Colombia urbana. "Era una asignatura pendiente, el campo se nos ha atrasado en Colombia con o sin las FARC".
Para conseguir los acuerdos, el Gobierno y los representantes de las FARC se han servido de subcomisiones de expertos en temas tan importantes como son las víctimas, el cese definitivo de la violencia --donde trabajan conjuntamente militares y desmilitarizados de las FARC-- y la mujer.
NEGOCIACIONES Y REFERÉNDUM
De la Calle ha recordado que las conversaciones con las FARC no son algo novedoso, "no se trata de ser original", pero sí es la primera vez que se consiguen acuerdos tan importantes y que se hace en un territorio imparcial. "Anteriormente, cualquier intento de conversación dentro del territorio de Colombia habían fallado", en parte, según ha explicado, porque al no ser un terreno neutro se había acabado cayendo en el "espectáculo".
Y todo en un ambiente de conflicto continuado porque "estamos conversando en medio del conflicto porque todos los días hay víctimas. Ayer hubo víctimas y hoy también habrá".
Una vez conseguidos los acuerdos en los seis puntos planteados, tanto el Ejecutivo como los guerrilleros se han mostrado convencidos de que es el pueblo colombiano el que debe decidir si las conclusiones son las adecuadas para el país. Por eso De la Calle ha recordado que lo decidido se someterá a una consulta popular, referéndum u otro mecanismo que permitida la Constitución y que elijan de forma conjunta con las FARC.