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El Gobierno salvadoreño refuerza con policías y militares las zonas sacudidas por la violencia

El presidente de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, ha anunciado este lunes una serie de medidas excepcionales para combatir la crisis de seguridad que atraviesa el país, entre ellas el despliegue de un mayor número de policías y militares en zonas especialmente conflictivas.
Sánchez Cerén ha reunido a su equipo de seguridad para dar luz verde a "medidas extraordinarias y excepcionales" sobre un tema que, como ha subrayado el mandatario, es "de interés nacional".
El Gobierno presentará en los próximos días los detalles de estas reformas, algunas de las cuales requieren del visto bueno parlamentario. De esta forma, se conocerán los detalles de propuestas como el despliegue de agentes y militares en unas 80 zonas o el traslado de unos 5.000 presos actualmente en dependencias policiales, según el portal 'elsalvador.com'.
El presidente confía en sumar a "todas las fuerzas políticas" a su lucha contra la inseguridad, ha informado su oficina en un comunicado. "Esperamos que haya una actitud en correspondencia con la aceptación que tiene entre la población de que hay que tomar medidas urgentes", ha subrayado.
Sin embargo, también ha dirigido un mensaje al opositor ARENA, en el punto de mira después de que el periódico 'El Faro' revelase un vídeo de una supuesta reunión clandestina entre varios dirigentes y líderes de pandillas.
El presidente ha pedido al fiscal general de El Salvador, Douglas Meléndez, "que investigue" los posibles nexos de ARENA con estructuras criminales. El domingo, el Gobierno apuntó incluso un posible interés por aumentar la violencia con fines políticos.
VIOLENTO COMIENZO DE AÑO
El propio fiscal se ha desplazado este lunes hasta el escenario de un tiroteo en Mejicanos para defender que "el Estado necesita recobrar aquellos territorios que han sido tomados" por las pandillas.
"Si el Estado no tiene recursos hay que pedirlos. No es posible que nuestra población siga muriendo en las calles", ha lamentado. En este sentido, ha respaldado el anuncio de Sánchez Serén para pasar "de las palabras a las acciones".
Casi 1.400 personas murieron de forma violenta en El Salvador durante los dos primeros meses del año, lo que supone un 118 por ciento más que en el mismo periodo de 2015, según la Policía Nacional. Es el arranque de año más sangriento en el país centroamericano de este siglo.